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Día del Ceremonial Argentino

En el extremo izquierdo Aníbal Gotelli, en el derecho Alberto Forastier en un evento en la Capital Federal donde recibieron un reconocimiento algunos ceremonialistas nacionales con años de trayectoria en el país, realizado en el año 1998

Recuperar lo perdido

Hace casi 28 años, el 22 de julio de 1993 en una reunión nacional, los más destacados ceremonialistas del país acordaron y redactaron el anteproyecto del decreto del Poder Ejecutivo Nacional que establecería el día alusivo y festivo del Ceremonial Público Nacional; entre esos ceremonialistas se encontraba Alberto Forastier, referente nacional de esa época y representante por Corrientes y Aníbal Gotelli, asesor en la Presidencia y actual referente nacional y regional.

Tanto era el poder institucional que algunos ceremonialistas tenían, que ya al día siguiente el Presidente Carlos Saúl Menem, firmaba el decreto 1574/93 que establece que el vigésimo octavo día del mes de mayo se celebre el “Día Nacional del Ceremonial”.

Fue por unanimidad que se elija ese día como el más apropiado, porque el 28 de mayo de 1810 se emitió el primer reglamento protocolar que se haya dictado en el país. Se trata de la "Instrucción para el Despacho y Ceremonial" o "Reglamento para el Ejercicio de la Autoridad de la Junta Provisional Gubernativa del Río de la Plata", redactado por el Dr. Mariano Moreno, uno de los Secretarios de la Junta.

La declaración del decreto ponía de manifiesto la importancia que el ceremonial público tenía hasta ese entonces - años gloriosos para los ceremonialistas- ya que los presidentes, gobernadores, legisladores y jueces, daban mucho lugar institucional a sus asesores en ceremonial y protocolo y por ende, la ciudadanía entendía y reconocía el  gran rol gubernamental que los ceremonialistas tenían.

Los años siguientes al mandato de Presidente Carlos Saúl Menem, coincidentes con fines de los años 90, los nuevos medios, las nuevas tecnologías y las nuevas profesiones nacientes, empezaron de a poco a “correr” a los ceremonialistas en la planificación, organización y dirección de los eventos más importantes. Se pusieron en auge otras disciplinas inherentes a las relaciones públicas y la diplomacia, y poco a poco los ceremonialistas empezaron a perder poder institucional. Sumado a esto, los políticos también empezaron a desprenderse del ceremonial creyendo que “rompiendo” el protocolo, eran más populares. Todo esto también generó que las academias de ceremonial tengan menos alumnos, que los alumnos se formen menos y no se ayornen a las nuevas formas de diplomacia. Hoy tenemos ceremonialistas muy poco formados, o personas en las áreas de ceremonial que solo se conforman con jornadas de capacitación. Que los funcionarios públicos están desinteresados por el ceremonial público y que los ceremonialistas no demuestren habilidad, son solos dos ejemplos notorios de por qué el ceremonial perdió lugar en el día a día de la construcción de imagen y poder de las instituciones gubernamentales.

Por lo expresado en párrafos anteriores, este 28 de mayo quiero alentar a los ceremonialistas que ya tienen un lugar en instituciones, a los estudiantes de la materia y a todos aquellos que quieran formar parte del mundo de la diplomacia, a que no olviden que el ceremonial estuvo en lo más alto del poder de las instituciones desde que el hombre es hombre y que es un lugar que tenemos que recuperar dignamente. Se puede perder poder pero no la pasión, y esa pasión es la que nos devolverá al lugar que nunca tuvimos que haber perdido.

Autor: Alberto Federico Forastier

Ceremonialista

Estudiante de Relaciones Públicas

CEL: 3794803300

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