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Deja huellas amables, allá donde vayas

Capítulo II

El año 2010 me obsequió emociones y desafíos tanto en el ámbito profesional como en el personal. Recuerdo el sueño motivador: Continuar mi formación académica en el área de la Educación, a través del Doctorado en Ciencias de la Educación, y si bien yo vivía en ese momento en la ciudad de Corrientes (Argentina), mi idea era desarrollar el Doctorado en un país vecino y con un claustro docente de prestigio académico internacional, con un cursado intensivo de solo un mes y luego continuar las clases en forma virtual.
Mi padre Prospero Benítez, siempre presente, me acompañó en mi decisión de
continuar estudiando, recuerdo la conversación mantenida con un hombre dedicado a la contabilidad de una empresa, me preguntó cuánto salía el posgrado y si tenía un descuento pagando el monto total, a lo cual le respondí que tenía el 20% de descuento. “Estudia yo te obsequio, fueron sus palabras…”
El lugar que elegí luego de varios meses de investigar por internet y guiándome por las opiniones de colegas internacionales, fue la Universidad Autónoma de Asunción (Paraguay), mi querida UAA, en el marco de un posgrado internacional creado para
alumnos brasileños con doble titulación, en convenio con la Universidad de Huelva
(España), en el cual la única argentina era yo, tuve doble aprendizaje la fonética del
idioma portugués y los contenidos propios de la educación.
Los primeros días del mes de enero, subí al colectivo que me llevaba desde Corrientes a Paraguay, donde estaría cursando el Doctorado durante todo el verano. El viaje tenía una duración de siete horas vía terrestre, en ese tiempo estaban incluidos los trámites aduaneros. Llevaba solo dos valijas, para alojar a muchos libros que no estaban registrados en internet y tampoco escaneados por la antigüedad de sus hojas, “verdaderos colaboradores” de varias generaciones de mi familia. Despedí a mi padre desde la ventanilla del colectivo con lágrimas en los ojos y con el deseo de que ocurra un milagro para que a mi regreso la enfermedad que padecía del “Mal de Parkinson”, abandonara su cuerpo…
En mi primer día de clases tuve el privilegio de conocer al Doctor Diego Pablo Duran Jara, quien fuera mi profesor en una de las materias del posgrado. Sentí admiración plena por su metodología pedagógica, su mirada crítica de la postura del docente frente a sus alumnos y sin dudas, su formación académica de excelencia: Profesor de Matemáticas, Licenciado en Matemáticas por la Universidad Católica de Valparaíso (Chile), Profesor Especialista en la Administración de Organizaciones Educativas por la Universidad Católica de Santiago de Chile, Diplomado en Educación por la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), actualmente se desempeña como Rector de la Universidad Católica de Maule (Chile).
San Francisco de Asís decía: “Empieza a hacer lo necesario, luego haz lo posible y de pronto estarás logrando lo imposible”, en estas palabras se refleja el accionar del
Relacionista Público, que empieza por lo básico o esencial, con el tiempo construye
vínculos más sólidos basados en la confianza y poco a poco logra objetivos que, en primera instancia, hubieran parecido muy ambiciosos….
Tenía un mes de clases presenciales en la UAA, para alcanzar mi objetivo de llevar a
aquel hombre de profundos ojos azules y mirada serena a nuestra región de los
humedales en la ciudad de Corrientes, para realizar una actividad muy especial y de
alto impacto en la institución a la cual yo representaba, dictando un taller
presencial. “Nuevas estrategias didácticas-pedagógicas. Técnicas para dinamizar la
enseñanza-aprendizaje. Técnicas de trabajo intelectual y dinámicas de grupo”.
“Tengo tiempo para construir Relaciones”, un Relacionista Público puede cambiar de
escenarios, de situaciones, pero nunca pierde su esencia de querer construir relaciones constructivas para su entorno.
Definitivamente se puede hacer Relaciones Públicas como estudiante de una carrera
de grado o posgrado, desde mi óptica ese momento fue el momento ideal para crear
vínculos con distintos países, porque nuestros docentes eran chilenos, brasileños, españoles, paraguayos, y de notable nivel académico en el área de la educación.
Me vi trabajando en red, orgullosa de mi profesión de Relaciones Públicas, me sentí
conectada con las personas a las cuales tenía que persuadir, fui una networker
uniendo voluntades e intereses para que estas personas puedan hacer realidad sus
sueños pendientes y los míos. Hice un uso ético de la persuasión para generar
oportunidades con los catedráticos de distintas nacionalidades, desde una mirada
internacional y equilibrada de la disciplina a cuál represento.
Mi primera estrategia fue consultarle al Profesor si podía almorzar con él, para
aprovechar ese tiempo de una hora entre las clases de la mañana y las clases de la
tarde para comentarle sobre mi institución, sus fortalezas, también la necesidad que
tenían nuestros docentes y gestores de recibir capacitación por ser una de las primeras instituciones de nivel superior de carácter privado que formaba a profesionales en disciplinas muy importantes como la psicología. Le hablé de mi experiencia en Relaciones Públicas para organizar una jornada enriquecedora y la belleza de nuestra región del noroeste argentino, matizada por el mágico río Paraná. Almorzar con el Profesor fortaleció la relación interpersonal, me tomé el tiempo necesario, conversé, escuché, activé el principio de reciprocidad.
Mis padres me dejaron una enseñanza, que a menudo aplico a mi tarea de Relaciones
Públicas: “Lo único que tienes es lo que das a los demás, entre más das, más tienes”. Descubrí que con el profesor compartíamos muchos valores, la necesidad de brindarse a lo demás, la sencillez, el alto nivel de compromiso, la importancia de la familia en su vida. Este punto de encuentro hizo que naturalmente emerja la complementariedad, lo que me ayudó a construir una agradable relación de confianza que finalmente posibilitó el “sí”.
Desde “Chile con Amor”, Diego Pablo Durán Jara nació en Santiago de Chile el 22 de
enero de 1966, casado con Patricia Andrea Escobar Sepúlveda y es padre de 9 hijos.
Uno de ellos, vio la agenda de trabajo internacional que yo le había preparado con
minuciosa atención a su padre y le manifestó: “Papá te están tratando como a un Diplomático Chileno que visitará la Argentina”, sin dudas ese fue uno de los mejores comentarios que pude escuchar. Siempre estaré agradecida al Profesor, porque nos obsequió su tiempo, su experiencia, sus conocimientos y sobre todo, dejó “su corazón” en la actividad que desarrolló en nuestro país.
Un Relacionista Público debe ponerse en la “piel de su interlocutor”, sus costumbres,
sus deseos. El Profesor era un hombre de tradiciones familiares muy fuertes, asistía a misa frecuentemente, amante de la cultura religiosa de cada lugar que visitaba. Por ese motivo le propuse ubicarlo, cuando llegara a la ciudad de Corrientes, en un hotel frente a la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Rosario, esta iglesia es una de las más tradicionales de Corrientes, la principal de la diócesis, sirve también como panteón de las cenizas de sus muertos ilustres, siendo uno de los edificios arquitectónicos más antiguos de la ciudad. Estudié sobre la cultura religiosa de la provincia para poder compartir conversaciones interesantes con él. Mi obsequio al final de la actividad fue un rosario artesanal, elaborado por nuestros artistas correntinos, con material ecológico y autóctono. Estar al pendiente de los intereses y gustos de la otra persona es una clara demostración de aprecio, nos muestra como seres humanos focalizados en las necesidades de las personas sobre las que tenemos que influir, capaces de entender sus preocupaciones, sus anhelos y poder colaborar en todo lo que se pueda.
“En lo más profundo del invierno, al fin aprendí que dentro de mí hay un verano
invencible” Albert Camus, para el Relacionista Público es muy importante trabajar primero en sí mismo, en su interior, para poder obtener los mejores resultados.
Responder a las lágrimas con una sonrisa luminosa, al caos con la calma invencible, es decir que no importa lo duro que el mundo empuje contra uno porque en su interior siempre tendrá una fuerza superior que empuje con más ímpetu…
Durante ese mes de enero no solo generé un vínculo de confianza con el Doctor Diego
Pablo Duran Jara, también finalicé el cursado del Doctorado en Ciencias de la
Educación con muy buen promedio y pude persuadir a varios catedráticos de otros
países a visitar Corrientes, una provincia con Payé (magia).
El Profesor con su sabiduría, su humildad, su concepto del amor como símbolo de
fortaleza, me dejó una importante lección: “Que la confianza se gana con autenticidad,
paz interior, excelencia y vocación de servicio”. 

Norma Bouloc

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