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Departamento de Itatí - Corrientes

 

  1. ITATÍ: municipio, centro del departamento del mismo nombre. Su primer establecimiento como vecindario indígena, es precolombiano.  Fue asiento de una tribu guaraní agricultora, con perfecta organización social, que encontró Sebastián Gaboto en 1528, cuando navegó por primera vez el río Paraná. Las crónicas de aquel viaje de exploración conocieron el lugar con el nombre de “Las casas de Yaguarón” (el cacique).

Informes de estos guaraníes cultos y agricultores decidieron al gran navegante a suspender su empresa de explorar el Alto Paraná, retornando a las “tres bocas” para seguir el cauce del río Paraguay.

Cuando se emprendió, por los españoles de Asunción (época del Adelantado Vera y Aragón), la conquista de los territorios al orienta del río Paraná, en base a la fundación de la ciudad de Corrientes (1588), el avecinamiento indígena de Itatí ya estaba incorporado al plan colonizador.

Tal resulta de cartas dirigidas al Rey de España por Hernando Arias de Saavedra cuyo conocimiento debió ser directo. Esta famoso caudillo de la conquista trajo desde Asunción del Paraguay, por tierra, las haciendas y elementos pesados destinados a la fundación de Corrientes.

Entre los primeros misioneros que actuaron en Itatí, debemos citar a Fray Luis Gómez y otros franciscanos.

Posteriormente, Fray Alonso de San Buenaventura y Fray Luis de Bolaños trajeron de la desembocadura del Piquiry (eminencia de piedra, en guarní “Itatí”) una imagen de N.S. de la Pura y Limpia Concepción. El culto, como el poblado, se establecieron exactamente en el lugar llamado Tabacué (véase lo que se expresa en dicha palabra).

Años después el vecindario fue traslado desde Tabacué a su actual emplazamiento, organizándose con fecha 7 de diciembre de 1615, con el nombre de “Pueblo de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí”, de cuya época data la organización de la parroquia.

Aun cuando temporariamente Itatí estuvo a cargo de la Orden de la Compañía de Jesús, originariamente y en la mayor parte de su existencia perteneció a las reducciones de la de San Francisco.  A esa circunstancia se debe el que dicha reducción hubiese accionado articulada a las autoridades administrativas, políticas y militares de la ciudad de Corrientes. La autoridad local era el Cabildo indígena, que actuaba como subalterno del de la ciudad de Corrientes, la misma dependencia que tuvo (en la tenencia de gobierno de Buenos Aires) el Cabildo de Luján con respecto al de la ciudad de Buenos Aires. Las actas del Cabildo de Itatí han sido publicadas por el P.E. de Corrientes.

Sin perjuicio de la propiedad privada de las cosas muebles, Itatí vivió un régimen de comunidad que fue disuelto de acuerdo a la ley de 14 de septiembre de 1825, que además dispuso un nuevo replanteo y mensura, a efectos de la atribución, a los vecinos, de la propiedad de la tierra.

El monumento, por definición, es su templo, no por su materialidad ni arquitectura, sino por cuanto significa y atesora del existir regional.

Desde este punto de vista material, sin contar la capilla que debió levantarse en Tabacué, al introducirse el culto de la Virgen de la Concepción, la iglesia actual es la cuarta de las erigidas para su celebración.

La primera se construyó sobre las barrancas del río Paraná aprovechando de la acumulación de piedras; la segunda en su emplazamiento actual, con el sello de la arquitectura de los pueblos de indios; la tercera fue la reconstruida a contar de la disolución de la comunidad indígena (ley de 1825) y del inventario y enajenación de las alhajas de la virgen para emplear su valor en rehacer el templo, y la cuarta, la iglesia de nuestros días, que data del gobierno del doctor Juan G. Pujol.  Consiste en una nave amplia con frente a la plaza principal, de un conjunto modesto. Actualmente se construye una monumental basílica, en correspondencia con la dignación de la imagen de Itatí declarada patrona de la Diócesis provincial, y las numerosas peregrinaciones que llegan hasta su recinto (esta crónica fue publicada en 1942).

Como expresiones históricas y artísticas de este culto tenemos:

a)      La imagen de la Virgen de la Concepción de Itatí: su culto empezó en 1589. Los orígenes de la imagen no están aclarados, ni las reproducciones corrientes, que la presentan vestida con lujo votivo, contribuyen a establecerlo. Su factura es de talla, preciosísima, de 1,20 de alto y digna de un estudio técnico. Su más antiguo antecedente cierto es el de su traída del lugar de Pyquyry.

Hacia 1896, un presbítero Resónico, a cargo, en ese entonces, del Santuario de Itatí, mandó hacer un nicho, para la imagen. Concluida la obra resultó chica para el tamaño de la misma. El famoso Resónico cometió el delito de serrar la talla histórica seccionando la parte inferior, a la altura de los tobillos. Debido a esta causa se la presenta vestida a la veneración pública, para restablecer el tamaño proporcional de la figura y ocultar el agregado que tuvo que hacerse a la base, sacrificando el vestido tallado que completa la obra artística.

Resónico abandonó poco después los hábitos, cruzó al Paraguay, y fue muerto en el episodio de un baile popular en el paraje “Lomas de Pedro González”.

b)      Confesionarios: son dos, tallados precisamente, de estilo barroco. Uno tiene 2,80 metros por uno y el segundo, 1,20 por 1,20.

c)       Bancos: son cuatro, artísticamente tallados, de 3,77 m de largo.

d)      Armarios: son dos, con tallados magníficos, de 2,50 y 2,80 m de alto respectivamente.

e)      Imágenes: además de la de N. S. de Itatí se encuentra una “Dolorosa”, de un metro de alto y un “San Juan” del mismo tamaño.

f)       Pila: de 1,50 m de alto.

g)      Vitrina: de 1,60 m de alto, magníficamente tallada.

h)      Cruz histórica: se encuentra guardada dentro del templo. Según tradición es la cruz que presidió la fundación, en el lugar de Tabacué. Cuando el pueblo fue trasladado a su lugar actual se la erigió en el cementerio y cuando éste fue clausurado organizándose el actual; el leño histórico fue llevado al recinto de la iglesia.

Los efectos artísticos referenciados son de evidente factura local, indígena, no existiendo consignación de los nombres de sus ejecutores ni de las fechas en que tales obras se realizaron. Cabe dentro de la posibilidad que algunos de ellos daten de la época en que el pueblo indígena fue atendido por los padres de la Compañía de Jesús, en cuyo caso habrían influido en su factura los artistas guaraníes de la reducción de Candelaria. Pero ésta es sólo una hipótesis desde que los indígenas de Itatí tuvieron su cultura artística pura, documentada, en cuanto a la época de 1802 por las referencias del cronista José María Cabrer. Se destacó en ese movimiento artístico el cultivo de la música.

Existen en el departamento los siguientes lugares históricos que la tradición destaca como vinculándolos al culto de la Virgen:

  1. Tabacué: el primer establecimiento del pueblo con la motivación del culto de la Pura y Limpia Concepción, se hizo en este lugar, de donde fue trasladado al Itatí de nuestros días. Tabacué es entonces el sitio de “las casas de Yaguarón” encontradas por Gaboto: de ahí su nombre de Yaguarí, transformado en el Tabacué de nuestros días.

En este lugar, sobre la barranca del río Paraná, se encuentra un cimiento de piedra, a flor de tierra, de diez metros por veinte, que según tradición perteneció a la primera iglesia de la Virgen de Itatí.

Este culto inicial data de 1589. Poco antes de 1615 la imagen de la Virgen habría “desaparecido” de su altar, siendo hallada en las barrancas del actual Itatí (a unos doce kilómetros más o menos de Tabacué).

Considerándose una expresión de voluntad de la Patrona, a este suceso, que no pudo ser explicado, se efectuó el traslado del vecindario.

  1. Ramada Paso: vecindario del departamento de Itatí. En las inmediaciones está la cañada del Ipucú, de la cual es único paso: su tipografía es la de un terraplén natural, flanqueado de mogotes.

Durante la guerra con el Paraguay y en el período de las luchas civiles, la población se refugió en este asilo natural levantando en el mogote sur una ramada que les servía de mirador, para indicar la necesidad de ampararse en los refugios y defenderse.

Restablecido el orden, el lugar continuó poblado, obligando a la construcción de una modesta capilla dependiente de la parroquia de Itatí.

En la Capilla de Ramada Paso se encuentran los implementos del culto que antiguamente fueron usados en el santuario, así como una imagen de San Antonio tallada en piedra. Su mayor joya es el viejo altar mayor de la iglesia de Itatí de factura indígena.

  1. Pozo de las Misiones: está situado en los ejidos, al este de la planta urbana de Itatí. Según la tradición, estando el Padre Bolaños dirigiendo a sus neófitos en el laboreo del bosque que cubría el lugar, el calor y las tareas pesadas los puso sedientos. Por la maraña que impedía el tránsito hacia el río, y las altas y escarpadas barrancas que habrían imposibilitado llegar a su cauce, el reclamo de agua fue violento. El Padre Bolaños, a manera de Moisés, habría tocado con su bastón el suelo originando un manantial abundante.

La versión ha sufrido naturalmente las transformaciones propias de toda voz popular; tal vez por ello el lugar es llamado por unos “Pozo Bolaños” y por otros “Pozo de las Misiones”.

  1. El Atajo: según tradición corriente, en el siglo XVII, hacia su cuarta década, coincidiendo con el levantamiento general de los indios yaros y charrúas, de la zona del Iberá, avanzó, sobre Itatí, una ola de guerreros indígenas. La magnitud del levantamiento que coincidió con una invasión de indios abipones, del Gran Chaco, está documentada con la destrucción, en la zona sur de la ciudad de Corrientes, de los vecindarios de Ahoma y Santiago Sánchez, (más o menos en el actual Empedrado).

El vecindario de Itatí reclamó el amparo de su Patrona y se aprestó a la defensa. Cuando los invasores llegaron a las inmediaciones de una torrentera, cercana a Ramada Paso, un violento temblor de tierra abrió un profundo zanjón que detuvo el avance y permitió a los defensores parapetarse y diezmar a los indios, que se dispersaron retornando a sus tolderías de origen.

El foso del Atajo conserva su sentido histórico en las prácticas populares: los peregrinos que llegan a Itatí a caballo, inician en el lugar su marcha a pie hasta el Santuario (hoy Basílica).

  1. Curuzú: lugar de la 2ª sección del departamento de Itatí, antes denominado Yacarey. En 1866 una fuerza paraguaya de 600 hombres fue atacada, lanza en mano, por el coronel Manuel Vallejos (a) El Pájaro, al frente de 60 hombres, quien luego de un feroz encuentro se retiró llevando como trofeo el pellón del recado del jefe enemigo. El Pájaro se hizo terrible al invasor. En homenaje a los caídos se levantó una cruz (curuzú, en guaraní) que dio nombre al paraje.

Autor: Dr. Hernán F. Gómez

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