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Departamento de General Paz - Corrientes

  1. General Paz: municipio, cabeza del departamento del mismo nombre.  Su denominación actual le fue atribuida por ley de 20 de mayo de 1910, como un homenaje al General José María Paz, Jefe y organizador de dos ejércitos libertadores de Corrientes en las luchas que Corrientes mantuvo contra la tiranía de Rosas.

Con el antiguo nombre de Caá-Catí, el pueblo y la región figuran en todo el proceso de la sociabilidad correntina, desde el siglo XVII.  Aquel vecindario presidió la expansión colonizadora entre los esteros de Maloya y el cauce del Santa Lucía: fue “la parroquia” de “españoles” (hombres de raza blanca) más antigua después de la capital, tanto que en 1779 sólo existían en la jurisdicción actual de la provincia las parroquias de Corrientes, Caá Catí y Saladas; fue el año en que se gestionó la creación de las de Ensenadas y Empedrado.

Organizada la provincia, mediante el Reglamento Constitucional provisorio de 1821, sus gobernantes se precouparon de la mejora de todos los pueblos.  En 1823 (18/XI) el Gobernador Juan José Fernández Blanco decretó el replanteo de General Paz, fijando al mes siguiente su zona urbana y las bases de su mensura.  En 1826 se midieron sus ejidos, aprobándose el amojonamiento en 23/X de ese año, sucesivamente ampliados (9/VIII y 12/VIII de 1831 y ley de 19/IV/1856). Posteriormente se le atribuyó la categoría de “Villa” (9/X/1852 y de ciudad 4/XII/1856).

  1. En el centro de la Plaza “25 de Mayo”, se levanta un monumento costeado por subscripción popular, en forma de pirámide a obelisco, sobre una base o bloque prismático, destinado a perpetuar el homenaje del Departamento a la Patria, en ocasión del Primer Centenario de la Revolución de Mayo; carece de leyenda.  Actualmente va a ser demolido para emplazar en su lugar el monumento al Libertador don José de San Martín, financiado en base a un subsidio del presupuesto nacional.
  2. Una placa de bronce, empotrada en la pared del frente norte de la casa-habitación del Sr. Lisandro D. Barreto, el pueblo a la memoria de Don Domingo Faustino Sarmiento, en ocasión de cumplirse el primer cincuentenario de su muerte.

La placa tiene a la derecha en relieve el busto de Sarmiento y esta leyenda: Domingo F. Sarmiento / Homenaje / del Pueblo de General Paz / Corrientes / 1888 – 11 de septiembre – 1938 /.

La calle, antes denominada Goya, lleva el hombre del prócer.

  1. Solar histórico de la comandancia. Actualmente no queda vestigio de construcción.  Es propiedad de la comuna destinada a construir el edificio municipal. Antes del trazado de la planta del pueblo por Ferré, ya existía allí el edificio de la “comandancia”, o en otras palabras, la casa de policía o cuartel.  Como era residencia de soldados encargados del orden, denominábasela “guardia”; hoy el lugar es conocido con el nombre de “guardia-cué”.
  2. Primer cementerio: la mitad suroeste de la plaza Belgrano y parte de la manzana situada al sur de la plaza, fue emplazamiento del primer cementerio que tuvo Caá-Catí.  Hubo allí una capilla, a cuyo costado seguía el cementerio, como era de práctica.  Hace aproximadamente cincuenta años (recordar que ubica como el presente al año 1942), una misión religiosa puso en el lugar una gran cruz; cuando la población creció, y el propietario del lugar (Sucesión de Vicente Dongo) lo solicitó de la autoridad parroquial, esta cruz fue trasladada a la iglesia en construcción.
  3. Segundo cementerio: en las proximidades de Laguna Rincón, al sur de la planta urbana, en un espacio de ciento cincuenta varas de frente norte por doscientas cincuenta varas de fondo oeste (de N. a S.) estaba ubicado el segundo cementerio del pueblo; hoy ha sido substituido por el cementerio del sur, ubicado a dos kilómetros del pueblo.  Pero aún existen restos humanos y algunos viejos panteones y monumentos privados.
  4. Solar de Bernabé Esquivel: sobre la plaza 25 de Mayo, con frente a la calle Goya, está el solar donde estuvo la casa de Bernabé Esquivel (alias Chiquillo); hoy está ocupado por otro edificio que pertenece a la señora Vergara de Leyes.  El Coronel Esquivel fue uno de los Jefes militares de la zona, de mayor prestigio.
  5. Solar del Coronel Monzón: sobre la calle Curuzú Cuatiá, en la manzana que rodean esta calle y las de Joaquín Madariaga e Itatí, estaba el solar y casa (ya muy refaccionada) que habitó el Coronel Don Aniceto Monzón, actualmente del señor Emilio Cánepa.  La obtuvo en venta de la viuda del Coronel Monzón, Doña Domingo Gamarra, luego casada en segundas nupcias con Don José Gamarra. No tuvo ésta hijos con su primer esposo.
  6. Casa en que se hospedó el General José María Paz: en la esquina de las calles Ferré y Corrientes se encuentra esta casa, que pertenece a la señorita Carmen Duarte en la actualidad (año 1942). Antiguamente fue propiedad de una señora de Andara a quien se atribuye la propiedad del campo donde se estableció la población de Caá Catí (hoy General Paz).

En tal casa se hospedó el General José María Paz, a su paso por este pueblo, para buscar los lugares de Ibahay, donde resolvió presentar batalla a Urquiza.  Estuvo 15 días aproximadamente en el pueblo; su ejército acampó, mientras, en la costa del Santa Lucía, al este de Caá-Catí.

En la jurisdicción territorial del departamento se encuentran los siguientes lugares históricos:

  1. Lomas de Caá-Catí: el 24 de mayo de 1818 un pronunciamiento militar, en la Capital, derrocó al Gobernador Juan Bautista Méndez, puso el mando político en el Cabildo y el de las fuerzas militares en el Coronel José Francisco Vedoya.  El General Artigas dispuso dominar esta revolución de los “federales nacionalistas”, que buscaban separarse de su alianza, encomendando la represión al Comandante Militar de Misiones Andrés Artigas.  Desde Santo Tomé éste se corrió por San Carlos a la costa del Alto Paraná, acantonándose en Lomas de Caá-Catí.

El Cabildo Gobernador estableció en Saladas una división a las órdenes del Coronel Vedoya, e hizo avanzar otra, por el sector de Caá-Catí, comandada por el Sargento Mayor Francisco Casado.

Esta última atacó al ejército de Andrés Artigas en Lomas de Caá-Catí, el 14 de julio de 1818, venciéndolo, sin poderlo perseguir por carecer de caballos.  Andrés Artigas reorganizó sus montoneras y corriéndose por Mburucuyá atacó y derrotó al Coronel Vedoya en Saladas, marchando sobre la Capital, que debió someterse.  Las fuerzas de Casado, en buena parte milicias de Caá-Catí (hoy General Paz), se dispersaron refugiándose en los bosques de la zona.

  1. Campamento del General Paz: fue el campamento provisional, organizado en la costa del río Santa Lucía, mientras el General José María Paz elegía el lugar conveniente para aceptar batalla del ejército de la tiranía comandado por el General Urquiza (1846).

Durante este acantonamiento, Caá-Catí (hoy General Paz) contribuyó con un nuevo contingente de hombre y con todos los elementos de movilidad de que disponía.

La presencia del ejército Libertador en este lugar debióse al poder ofensivo de las fuerzas de la tiranía.  Ante la inminencia de una gran invasión de las fuerzas de Entre Ríos y en la imposibilidad de que el ejército de Corrientes pudiese resistir victoriamente en la frontera sur o en el centro de la provincia, el General Paz inició su retirada hacia el norte, en busca de un punto estratégico que favoreciese sus acciones de guerra. Con tal propósito fue retirando a su paso todos los recursos que pudiera utilizar Urquiza, llegando así hasta Caá-Catí. En este acantonamiento el ejército permaneció quince días.

  1. Lomas de Ibahay: Paz eligió el campo de batalla que pudiera decidir la acción a su favor, en las lomas de Ibahay, situadas en la parte norte del departamento, 6ª Sección, a 9 leguas, camino a Itá Ibaté, donde mandó construir fosos y barricadas para su infantería y reductos improvisados pero seguros para su artillería.  Sus divisiones de caballería ocuparían buenas posiciones laterales para maniobrar con facilidad al darse la batalla.

Al aproximarse el General Don Justo José de Urquiza con su poderoso ejército, Paz trasladó su comandancia a Ibahay, lugar que ya ocupaba su ejército.

El General entrerriano al ver que la defensa no podría ser arrollada fácilmente, ni ser sorprendida, resolvió retroceder apresuradamente, al sur, con rumbo a su provincia.

Las lomas de Ibahay son formaciones arenosas de altura diversa con una cota máxima de 12 metros, rodeadas (norte, este y oeste) por esteros, y limitadas al sur por tierras negras denominadas Arerunguá.  El Ibahay, árbol típico de la zona, se cubre de flores blancas antes de que salgan las hojas verdades de cada año.

Fue además, lugar de “invernada” de los caballos de los ejércitos correntinos.

Cuando el ejército del General Urquiza retrocedió (retirada de Ibahay), fue perseguido por las fuerzas de Corrientes, en los primeros días de febrero de 1946.

El P.E. en 3 de abril de 1929 dispuso la formación, en el lugar, de un parque histórico conmemorativo.

Los propietarios actuales de Lomas de Ibahay (año 1942) son los señores Valeriano Pérez, Rodolfo Danuzzo y Juan Duca.

  1. Vences, Rincón de: campo de batalla entre el ejército libertador del General Joaquín Madariaga y el de la tiranía, del General Urquiza (28 de noviembre de 1847), 4ª Sección, en que triunfó el último después de una sangrienta lucha.  El lugar se encuentra encerrado por los esteros Longaniza, que corren de éste a oeste, y las Maloyas.  El P.E. dispuso, por decreto del 3 de abril de 1929, la formación de un parque histórico en ese lugar.  En esta batalla se encontraron todos los hombres aptos de este departamento, destacándose por su valor el Sargento Mayor Aniceto Monzón, los Capitanes Sebastián Flores, Ciriaco Monzón, Marcelino Galarza, Leandro Esquivel, Esteban Muñoz, Juan Andrés Pérez y muchos otros oficiales, clases y soldados. Una compañía de infantería caá-catiana que guarnecía un flanco de la línea de batalla, quedó completamente diezmada.

Perdida la batalla, Madariaga huyó con un pequeño grupo de su escolta al Paraguay.  Los dispersos escondidos entre los malezales, esteros y bosques de Vences trataban de librarse de la saña del vencedor.

Se cuenta que a los dos o tres días de la batalla, los generales Urquiza y Benjamín Virasoro (éste, correntino al servicio del primero), al frente de una división de ejército, hicieron su entrada en General Paz, realizando esa noche un gran baile al que concurrieron muy pocas familias; y las niñas que lo hicieron, asistieron en su mayoría vestidas de celeste, color usado como divisa de los ejércitos libertadores de Corrientes.

El campo de batalla de Vences era propiedad de los señores Samaniego o Zamaniego, conocido hoy como “Samaniego-Cué, o “Batalla-Cué”; luego lo compró D. Martín Monzón; ahora es de la sucesión del Sr. Pedro Massó.

  1. Morita: producida la revolución encabezada por Don Bartolomé Mitre, en 1874, en las postrimerías del gobierno de Sarmiento, los opositores al Gobierno de Corrientes apoyaron la revolución de Mitre, levantándose en armas en muchos departamentos. En el de Caá-Catí, el Sargento Mayor José F. Ayala (opositor) secundó la revolución.

Para ser dominado este levantamiento local (en que no participó Aniceto Monzón, que permaneció en el campo, donde habitualmente vivía), el Gobierno de Corrientes envió fuerzas bien equipadas y pertrechadas, al mando de entonces Tte. Coronel Daniel L. Artaza.

Los revolucionarios encabezados por Ayala y secundados por muchos oficiales y hombres de figuración de este departamento, presentaron batalla a las fuerzas del gobierno en el paraje denominado Morita, cerca de esta ciudad, al NO de la planta urbana, el año 1874, cuya finalidad era la posesión del pueblo de Caá-Catí, oponiéndose a fuerzas regulares los revolucionarios encabezados por Ayala, fueron batidos.  Entre los acompañantes de este último se contaba un tal Paulino Pérez (a) “Gato Moro” de quien se cuentan leyendas de valor y justicia.

  1. Tacuara Carendy: producida la revolución contra el gobierno presidido por el Dr. Felipe Cabral, en 1880, quien secundaba al Dr. Tejedor, e intervenida la provincia de Corrientes por el Gobierno Federal, las fuerzas que sostenían a Cabral fueron disueltas en Saladas, para no combatir a las de la intervención.

Un grupo de jefes y oficiales, acompañando al Vice Gobernador depuesto Dr. Juan Esteban Martínez, se dirigieron al departamento de Caá-Catí, con el propósito de pasar al Paraguay, ruta de los emigrados políticos, llegando a la estancia “Capillita” perteneciente a Don Clemente Cabral, hermano del exgobernador Felipe Cabral, en la tarde del 30 de julio de 1880, situada a una legua y media del pueblo de Caá-Catí.

Un destacamento de fuerzas nacionales, mandadas por el Tte Payva, secundadas por refuerzos revolucionarios (autonomistas) venidas de Corrientes, en número de cien personas, prepararon una emboscada en el paraje denominado “Tacuara Carendí”, a 3,5 leguas del camino de General Paz a Itá Ibaté, VI Sección del Departamento.

Entre las fuerzas que componían el grupo encabezado por el Dr. Juan E. Martínez, en total no más de 40 hombres, venía el célebre “Gato Moro”, quien había tomado un hombre de las avanzadas de las fuerzas nacionales, obteniendo la noticia de la emboscada preparada.

Después de una deliberación breve, decidieron los fugitivos forzar el paso hacia Itá-Ibaté, en la media noche del 30 de julio de 1880; así lo hicieron en forma inesperada, dando vivas al gobernador depuesto y a los famosos batallones “Goya” y “Arias”, produciéndose un verdadero desbande de las fuerzas nacionales y revolucionarias, lo que permitió el paso del Dr. Martínez que eligió, no el camino directo a Itá-Ibaté, sino el camino por Timbó Corá, conducido por el Sargento Mayor Don Gervasio Blanco, para salir al puerto de Yahapé, desde donde pasaron al Paraguay.  Colaboró eficazmente en la organización del paso al Paraguay, un estanciero de Timbó Corá, Don Servando Gómez y otro en Yahapé, don Pedro Ruda.

Entre el grupo de emigrados se contaban el Coronel Zervino, el Comandante Basiliano Ramírez, el Mayor Barrios, Don Saturnino y Gervasio Blanco, el Capitán Teodoro Valenzuela, el Mayor José F. Ayala y otros.

 

DISTRITO DE ITÁ IBATÉ

 

  1. Itá-Ibaté: municipio, centro del distrito, integrante del departamento de General Paz.

Geográficamente, por su situación sobre el río Alto Paraná, y por corresponder a la estrecha zona de tierras altas que van de General Paz hasta dicho gran río, Itá-Ibaté fue el puerto tradicional de la región.

Las dificultades creadas por el propietario de la tierra y la parte insuficiente de terreno que cedió para este tráfico, sugirieron la conveniencia de una iniciativa orgánica, que anticipó en 1872 el laborioso ganadero Don Francisco Meabe, estableciendo en el lugar un pasaje de haciendas al Paraguay.  Lo construyó junto al puesto llamado “Concepción” del establecimiento ganadero de D. Juan B. Gallino pero en vez de popularizarse este nombre, el vecindario permanente que adviene fue conocido con la denominación de Itá-Ibaté que los misioneros del siglo XVI habían dado al lugar y que significa “piedra alta”.

En 14 de febrero de 1877 el vecino Víctor Duarte cedió gratuitamente cinco manzanas de 150 varas en cuadro, para la fundación del pueblo, que el P.E. aceptó (5 de marzo) resolviendo erigirlo, en 7 de junio de 1877, designando al agrimensor Don Ginés A. Lubary para que practicase la delineación, a quien se substituye después por el Agrimensor Gustavo Perret.  Este decreto de fundación fue aprobado por ley de 14 de marzo de 1881.

La mensura del técnico Perret se realizó en 4 de octubre encontrándose un área de 17.770.000 varas cuadras incluyendo las cinco manzanas de la donación Duarte y una propiedad que perteneció a la comunidad del pueblo de Itatí, que cuando ésta se liquidó fue reservada, en 1826, con fines de utilidad pública, por el entonces gobernador Pedro Ferré.

El saldo, discriminando estas dos fracciones, debía ser expropiado a los señores Carlos Laffont y Víctor Duarte, ocurriendo el hecho curioso de que los sucesores de este último, fundados en que no se había escriturado la donación de las cinco manzanas, reclamaron la tierra.

La Legislatura dio entonces la ley de 12 de julio de 1890, autorizando las expropiaciones necesarias, ley que al determinar las líneas externas fija la jurisdicción territorial del municipio de Itá-Ibaté.  Esta tiene una extensión de tres mil metros de frente, sobre el río Paraná, por tres mil de fondo, arrancando desde el zanjón que desemboca en el Paraná, contiguo al Brete, propiedad de Salvador Micheri, al este “del pueblo”.  Las líneas extremas están en ángulo recto, sobre paralelas, con los fondos de la dicha propiedad (ley de 12/VII/1890).

La planta urbana carece de monumentos.

Como información histórica, Itá-Ibaté fue uno de los acantonamientos de la División de Vanguardia del Ejército Aliado (1865) cuando desde la concentración tenida en el departamento de Mercedes marchó a Paso de la Patria para iniciar la invasión del territorio paraguayo.

Autor: Dr. Hernán F. Gómez

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