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Actualidad en Noticias
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Testamento de Manuel Belgrano

General Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y Peri

“Nada importa saber o no la vida de cierta clase de hombre que todos sus trabajos y afanes los han contraído a sí mismos, y ni un solo instante han concedido a los demás; pero la de los hombres públicos, sea cual fuere, debe presentarse, o para que sirva de ejemplo que se imite, o de una lección que retraiga de incidir en sus defectos”.

Manuel Belgrano

Por: JORGE MANUEL PICCHIO

Mes Belgrano

Hace muy pocos días, el 3 de junio, se recordó un aniversario más del nacimiento del general Belgrano, ocurrido en la ciudad de Buenos Aires en el año 1770. Próximamente, el 20, recordaremos su paso a la inmortalidad.

Sus padres fueron don Domingo Belgrano y Peri (que se castellanizó Pérez) y doña Josefa González Casero.

Vaya pues mi permanente homenaje a este gran patriota, “el otro Padre de la Patria”, al que recordaremos muy especialmente durante todo este mes dedicado a su memoria.

El general Belgrano fue un auténtico patriota, soldado de la independencia y gran impulsor de la educación, derechos humanos, derechos de la mujer, cuidados del medio ambiente, economía como también incentivó y respaldo la enseñanza de oficios.

Hoy recordaremos a su testamento.

Dice Batolomé Mitre en su Historia de Belgrano y de la independencia argentina: “El 25 de mayo (25 días antes de morir el general Belgrano) había dictado su testamento, ‘encomendando su alma a Dios, que la formó de la nada, y su cuerpo a la tierra de que fue formado’, según sus propias palabras. En tal ocasión declaró que no teniendo ningún heredero forzoso, ascendiente ni descendiente, instituía como tal a su hermano el canónigo don Domingo Estanislao Belgrano, a quien nombró patrono de las escuelas por él fundadas, legándole su retrato, con encargo secreto de que, pagadas todas sus deudas, aplicase todo el remanente de sus bienes en favor de una hija natural llamada Manuela Mónica, que en edad de poco más de un año había dejado Tucumán, recomendándole muy encarecidamente hiciera con ella las veces de su padre, y cuidara de darle la más esmerada educación”. En una nota al pie de página, agrega lo siguiente sobre el encargo secreto: “Todo esto consta de una carta de don Domingo Estanislao Belgrano a su hermano don Miguel, de fecha 15 de junio de 1824, transmitiéndole su patronato y comunicándole los encargos que el General le había hecho al tiempo de morir. M.S. original en nuestro archivo. Por ella se ve que el testamento de Belgrano es un simple fideicomiso; y explica el verdadero sentido de las palabras que en él se encuentran: no tener ascendiente ni descendiente, es decir, para los efectos de la herencia forzosa, y por esto sin duda instituyó como heredero universal a un sacerdote que era a la vez su hermano, en la confianza de que él aplicaría todos los bienes, como lo hizo, en favor de su hija”.

TEXTO DEL TESTAMENTO:

Seguidamente, se transcribe el testamento de don Manuel Belgrano. Al hacerlo, se actualiza su ortografía y se mantiene su construcción sintáctica:

“En el nombre de Dios y con su santa gracia amén. Sea notorio como yo, Dn. Manuel Belgrano, natural de esta ciudad, brigadier de los ejércitos de las Provincias Unidas en Sud América, hijo legítimo de Dn. Domingo Belgrano y Peri, y Da. María Josefa González, difuntos: estando enfermo de la (enfermedad) que Dios Nuestro Señor se ha servido darme, pero por su infinita misericordia en mi sano y entero juicio, temeroso de la infalible muerte a toda criatura e incertidumbre de su hora, para que no me asalte sin tener arregladas las cosas concernientes al descargo de mi conciencia y bien de mi alma, he dispuesto ordenar este mi testamento, creyendo ante todas cosas como firmemente creo en el alto misterio de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, y en todos los demás misterios y sacramentos que tiene, cree y enseña nuestra Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana, bajo cuya verdadera fe y creencia he vivido y protesto vivir y morir como católico y fiel cristiano que soy, tomando por mi intercesora y abogada a la Serenísima Reina de los Angeles María Santísima, madre de Dios y Señora nuestra, a su amante esposo el señor San José, al Angel de mi Guarda, santo de mi nombre y devoción y demás de la corte celestial, bajo de cuya protección y divino auxilio otorgo mi testamento en la forma siguiente:

1a. Primeramente encomiendo mi alma a Dios Nuestro Señor, que la crió de la nada, y el cuerpo mando a la tierra de que fue formado, y cuando su Divina Majestad se digne llevar mi alma de la presente vida a la eterna, ordeno que dicho mi cuerpo, amortajado con el hábito del patriarca Santo Domingo, sea sepultado en el panteón que mi casa tiene en dicho convento, dejando la forma del entierro, sufragios y demás funerales a disposición de mi albacea.

2a. Item, ordeno se dé a las mandas forzosas y acostumbradas a dos reales con que las separo de mis bienes.

3a. Item, declaro: Que soy de estado soltero, y que no tengo ascendiente ni descendiente.

4a. Item, declaro: Que debo a Dn. Manuel de Aguirre, vecino de esta ciudad, dieciocho onzas de oro sellado, y al Estado seiscientos pesos, que se compensará en el ajuste de mi cuenta de sueldos, y de veinticuatro onzas que ordeno se cobre por mi albacea, y presté en el Paraguay al Dr. Dn. Vicente Anastasio de Echevarría, para la compra de una mulata – Cuarenta onzas de que me es deudor el brigadier Dn. Cornelio Saavedra, por una sillería que le presté cuando lo hicieron Director; dieciséis onzas que suplí para la Fiesta del Agrifoni en el Fuerte, y otras varias datas: tres mil pesos que me debe mi sobrino Dn. Julián Espinosa por varios suplementos que le he hecho.

5a. Para guardar, cumplir y ejecutar este mi testamento, nombro por mi albacea a mi legítimo hermano el Dor. D. Domingo Estanislao Belgrano, dignidad de chantre de esta Santa Iglesia Catedral, al cual respecto a que no tengo heredero ninguno forzoso ascendiente ni descendiente, le instituyo y nombro de todos mis acciones y Dros. presentes y futuros. Por el presente revoco y anulo todos los demás testamentos, codicilos, poderes para testar, memorias, u otra cualesquiera otra disposición testa¬mentaria que antes de ésta haya hecho u otorgado por escrito de palabra, o en otra forma para que nada valga, ni haga fe en juicio, ni fuera de él excepto este testamento en que declaro ser en todo cumplida mi última voluntad en la vía y forma que más haya lugar en Dro. En cuyo testimonio lo otorgo así ante el infrascrito escribano público del número de esta ciudad de la Santísima Trinidad, puerto de Santa María de Buenos Aires, a veinticinco de mayo de mil ochocientos veinte. Y el otorgante a quien yo dho. escribano doy fe conozco, y de hallarse al parecer en su sano y cabal juicio, según su concertado razonar, así lo otorgo y firmo, siendo testigos llamados y rogados don José Ramón Mila de la Roca, Dn. Juan Pablo Sáenz Valiente, y Dn. Manuel Díaz, vecinos. M. Belgrano (firma). Narciso de Iranzuaga (firma) Escribano Público”.

 Hasta la próxima.

“Ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensarse con dinero sin degradarlos”.

Manuel Belgrano

 

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