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Actualidad en Noticias
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RAFAEL LEÓN DE ATIENZA

Gobernador y Capitán General de la provincia durante dos períodos: 1833 a 1836 y 1836 a 1837, cuando el 2 de diciembre lo sorprende la muerte mientras pasaba revista a las tropas correntinas que se ocupaban del control de la frontera sobre el río Uruguay.

Atienza nació en la localidad de La Cruz. Su escasa formación la adquirió de lo que pudo transmitirle su padre, a cuyo fallecimiento, ocurrido en 1819, se incorporó al Batallón de Cívicos como soldado, alternando sus funciones de militar con las de comerciante.

Tuvo activa participación en la revolución pacífica del 12 de octubre de 1821.  En 1825, fue fiscal en un proceso abierto contra José Vedoya, en el que, merced a su astucia, pudo hacerlo salir airoso, ya que debía enfrentar la preparación y sagacidad del acusado y el saber del Dr. José José García de Cossio.

En 1826 fue capitán de artilleros junto al alférez (después Gobernador y mártir de Pago Largo) Genaro Berón de Astrada.

En 1827 reemplazó al coronel Manuel Antonio Ferré (hermano de Pedro Juan Ferré) en el mando de las tropas que combatían los continuos ataques de los indios en Curuzú Cuatiá.

Desarrolla una fructífera actividad comercial, a partir del año 1830, hasta que es electo diputado por el departamento de San Luis del Palmar.

Con excepción de los sucesos de 1821, su vida pública no fue muy destacada; solamente su esfuerzo pesó lo suficiente como para llevarlo a la primera magistratura de la provincia para suceder a Pedro Juan Ferré. 

Asumió como gobernador y capitán general, el 25 de diciembre de 1833, y muchos lo sindicaron como “rosista”, otros defendiéndolo, aludieron a su generosidad ofreciendo asilo a los perseguidos por el gobernador de Buenos Aires, como Manuel Olazábal, José Mármol, Santiago Derqui, entre otros.

Su gestión al frente del Poder Ejecutivo tuvo techo y piso.  Presentó iniciativas administrativas importantes y progresistas.  Por otra parte, obligó al uso del “cintillo punzó”, lo que le hizo perder la simpatía de que se había rodeado en la sociedad correntina.

En 1836, obtenía el grado de coronel y contra lo determinado por la Constitución de la provincia, logró su reelección para otro período, el que no lo completó al fallecer al año siguiente.  Se dijo durante un tiempo prolongado que lo habían envenenado y las culpas se posaron en la persona del Dr. Acuña y a Gregorio Araujo; nunca pudo probarse.

Si bien la Constitución de la provincia (1821, reformada parcialmente en 1824) no permitía la reelección, el Poder Legislativo de aquella época estaba conformado por un Congreso General – con facultades constitucionales – y dentro de este, un Congreso Permanente, integrado por cinco miembros elegidos por aquel, con facultades legislativas.  Por lo tanto, el Congreso General autorizó la reelección de Atienza por un período más.

En 1837, como ya lo hemos mencionado, enfermó en Curuzú Cuatiá.  Para asistirlo, acudieron a Amado Bonpland y para ello, lo trajeron en carruaje desde su residencia en San Juan Mirí (Brasil), después de haber vivido en el Paraguay bajo la autoridad de Gaspar Rodríguez de Francia, quien lo había hecho secuestrar y encarcelar.  Bonpland se hace cargo del enfermo, lo revisa y ordena una sangría, toma un cuchillo bien filoso y produce una profunda incisión.  Durante siete días lucha denodadamente por salvarle la vida, pero finalmente fallece el 2 de diciembre de 1837.

Autor: JORGE MANUEL PICCHIO

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