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General Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y Pérez (o Peri) parte 4

General Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y Pérez (o Peri)

“El camino seguro de la libertad es la lucha por la libertad social”.

Manuel Belgrano

HOY: su formación intelectual y sus ideas

Sus primeros estudios: En su ciudad natal, el general Manuel Belgrano adquiere sus primeros y básicos conocimientos en el Convento de Santo Domingo. Ingresa, después en el Colegio de San Carlos en el que se instruye en lógica, física, filosofía, literatura y latín. Obtiene el título de licenciado en filosofía. En 1786, sus padres, Domingo y Josefa, deciden enviarlo a España, antes de cumplir los 16 años, junto a su hermano Francisco, para que, bajo la tutela del esposo de su hermana Josefa, don José Calderón de la Barca, reciba instrucción sobre comercio.

Ya en España, el general Manuel Belgrano abandona el interés por el comercio, que había sido el deseo de su padre y objeto de su viaje a la Madre Patria. Decididamente demuestra especial interés en la carrera de derecho. Es así que se gradúa de bachiller en leyes en la Universidad de Salamanca y posteriormente, en la de Valladolid, obtiene el título de abogado.

En su autobiografía expresaba:

 “Confieso que mi aplicación no la contraje tanto a la carrera que había ido a emprender, como al estudio de los idiomas vivos, de la economía política y al derecho público, y que en los primeros momentos en que tuve la suerte de encontrar hombres amantes al bien público que me manifestaron sus útiles ideas, se apoderó de mí el deseo de propender cuanto pudiese al provecho general, y adquirir renombre con mis trabajos hacia tan importante objeto, dirigiéndolos particularmente a favor de la patria.”

Además de su interés por la leyes, se dedica también al estudio de las lenguas vivas y la economía política, siendo, además, un infatigable lector.

Ya con su título de abogado, el general Manuel Belgrano solicitó un puesto en la función pública, a desempeñar en su tierra natal. Su interés en la administración pública, ya lo había demostrado al realizar una petición, sin éxito, al cargo de Alguacil Mayo en la Aduana de Buenos Aires, en el año 1792.

Finalmente, en el mes de diciembre del año 1793, es nombrado, por el Rey de España, Secretario del Consulado, recientemente creado, que comenzaría a funcionar al año siguiente, 1794, en el Río de la Plata. Esto constituyó un motor que encendió su regreso a tierras americanas.

 

Sus ideas: Para introducirnos en este último tema, debemos recordar que desde 1786 hasta 1794, las doctrinas económicas merecían una especial consideración, en virtud de las transformaciones operadas en el campo de las ideas. En España dominaban las ideas liberales, y Belgrano se nutrió de esta ilustración española, que a diferencia de la francesa, no es atea y respeta la figura monárquica.

Dentro de las teorías económicas, va a ser influenciado por la fisiocracia (atribuía exclusivamente a la naturaleza el origen de la riqueza).

El general Manuel Belgrano valorizaba especialmente la agricultura y procuraba la abolición de las barreras aduaneras de aquella época, promoviendo el libre intercambio comercial.

La doctrina toma auge en Italia, especialmente a través de los trabajos de Fernando Galliani y del abate Antonio Genovesi; este último, su maestro predilecto, era un mercantilista moderado, que pretendió combinar la libertad económica con los principios del proteccionismo industrial y agrario, contrariamente a los fisiócratas que basaban sus teorías en la libertad de producción y circulación de los productos.

En Inglaterra, la fisiocracia tuvo sus mejores exponentes en Ricardo Cantillon y en Adam Smith. En Francia, el representante es Francisco Quesnay, al que Manuel Belgrano estudia con mucho entusiasmo.

En España, se destacan las figuras de Pedro Rodríguez de Campomanes, Melchor Gaspar de Jovellanos y Vicente Alcalá Galiano, que se oponían a los mayorazgos y propiciaban el justo reparto de las tierras. Manuel Belgrano se empapó de estas teorías y también recibió influencias de Francisco Quesnay, Fernando Galiani, Antonio Genovesi y Adam Smith, que en la mayoría de los casos estudió en sus lenguas originales y que configuraban la formación de su pensamiento económico.

Su capacidad y posición social le permitieron que trabara contacto en la Corte con personajes más importantes de la época, entre los que podemos mencionar al Ministro Diego María de Gardoqui y Arriquibar[1], político, diplomático y financiero español, primer embajador de España en Estados Unidos de Norteamérica (1784-1789), Secretario del Consejo de Estado de S.M. don Carlos IV y Superintendente General Interino de la Real Hacienda, por enfermedad de don Diego López de Lerena, Conde de Lerena (1791) y titular a la muerte de éste (1792-1796) y Caballero Gran Cruz de la Orden de Carlos III, quien lo nombra Secretario del Real Consulado de Buenos Aires, que se crea en ese entonces.

En España como en el resto de Europa se vivía el auge de los estudios sobre economía política y Manuel Belgrano se vincula con sociedades económicas y destacadas personalidades en esa materia. Va a sufrir la influencia de la Ilustración Española, que se diferencia de la francesa, ya que no deja de lado la religión y respeta la figura del monarca.

Llega a consagrarse como presidente de la Academia de Práctica Forense y Economía Política en Salamanca y durante su permanencia en Madrid, es incorporado como miembro de la Academia de Santa Bárbara, del mismo género.

El general Manuel Belgrano regresa al país en el mes de mayo de 1794, con todos los conocimientos asimilados en Europa.

 Hasta la próxima.

“El honor y el premio son los resortes para que no se adormezca el espíritu del hombre”.

 

Manuel Belgrano

[1] Diego de Gardoqui fue el cuarto de los ochos hijos de José de Gardoqui y su esposa Simona, su hermano menor, Francisco, llegaría a Cardenal. Tras cursar sus estudios en Bilbao, su padre lo envió a Londres para que aprendiera el idioma inglés y las prácticas comerciales. Al cabo de siete años, regresó y se incorporó a la empresa familiar, Joseph de Gardoqui e hixos. A los 28 años alcanzó la categoría de prior segundo del Consulado de Bilbao, dedicándose al comercio con Inglaterra y Massachusetts, sin que su actividad se viera interrumpida por la muerte de su padre en 1765, quedando el negocio bajo administración de su madre. En 1776 casó con Brígida Josefa de Orueta y Uriarte, de quien tendría tres hijos: José de Gardoqui y Orueta, casado con la hija del Conde de O'Reylly; Josefa Joaquina, casada con Francisco Viudes Maltés de Vera, I Marqués de Río Florido, y María Simona, casada con su primo Cesáreo de Gardoqui y Orueta, Regidor Perpetuo de la ciudad de Valladolid. En 1777 fue elegido regidor capitular del ayuntamiento bilbaíno, encargándosele las cuentas. El 30 de abril de 1789 Diego de Gardoqui participa en Nueva York en la toma de posesión de George Washington como primer Presidente de los Estados Unidos, desfilando trasJohn Jay. En 1797 fue nombrado Embajador en Turín, donde se entrevistó con Napoleón Bonaparte. Murió en Turín el 12 de noviembre de 1798.

Autor: JORGE MANUEL PICCHIO

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