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Nacimiento del general Belgrano

General Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y Peri

“Un pueblo culto nunca puede ser esclavizado.”

Manuel Belgrano

 Hoy, 3 de junio, se recuerda un aniversario más del nacimiento del general Belgrano, ocurrido en la ciudad de Buenos Aires en el año 1770. Sus padres fueron don Domingo Belgrano y Peri y doña Josefa González Casero.

Vaya pues mi permanente homenaje a este gran patriota, “el otro Padre de la Patria”, al que recordaremos muy especialmente durante todo este mes dedicado a su memoria.

El general Belgrano fue un auténtico patriota, soldado de la independencia y gran impulsor de la educación, derechos humanos, derechos de la mujer, cuidados del medio ambiente, economía como también incentivó y respaldo la enseñanza de oficios.

En esta oportunidad, quiero mencionar algunos de sus proyectos y realizaciones en el área económica.

Veamos:

El general Manuel Belgrano se graduó de abogado en Valladolid (España) en el mes de enero de 1793. A partir de ese momento dedica su tiempo al estudio tanto de los idiomas vivos como del derecho público y, muy especialmente, de la economía política.

Para introducirnos en este último tema, debemos recordar que desde 1786 hasta 1794, las doctrinas económicas merecían una especial consideración, en virtud de las transformaciones operadas en el campo de las ideas. En España dominaban las ideas liberales, y Belgrano se nutrió de esta ilustración española, que a diferencia de la francesa, no es atea y respeta la figura monárquica.

Dentro de las teorías económicas, va a ser influenciado por la fisiocracia (atribuía exclusivamente a la naturaleza el origen de la riqueza).

El general Manuel Belgrano valorizaba especialmente la agricultura y procuraba la abolición de las barreras aduaneras de aquella época, promoviendo el libre intercambio comercial.

La doctrina toma auge en Italia, especialmente a través de los trabajos de Fernando Galliani y del abate Antonio Genovesi; este último, su maestro predilecto, era un mercantilista moderado, que pretendió combinar la libertad económica con los principios del proteccionismo industrial y agrario, contrariamente a los fisiócratas que basaban sus teorías en la libertad de producción y circulación de los productos.

En Inglaterra, la fisiocracia tuvo sus mejores exponentes en Ricardo Cantillon y en Adam Smith. En Francia, el representante es Francisco Quesnay, al que Manuel Belgrano estudia con mucho entusiasmo.

En España, se destacan las figuras de Pedro Rodríguez de Campomanes, Melchor Gaspar de Jovellanos y Vicente Alcalá Galiano, que se oponían a los mayorazgos y propiciaban el justo reparto de las tierras. Manuel Belgrano se empapó de estas teorías y también recibió influencias de Quesnay, Galiani, Genovesi y Adam Smith, que en la mayoría de los casos estudió en sus lenguas originales y que configuraban la formación de su pensamiento económico.

Su capacidad y posición social le permitieron que trabara contacto en la Corte con personajes más importantes de la época, entre los que podemos mencionar al Ministro Gardoqui, quien lo nombra Secretario del Real Consulado de Buenos Aires, que se crea en ese entonces.

El general Manuel Belgrano regresa al país en el mes de mayo de 1794, con todos los conocimientos asimilados en Europa.

En su rol de Secretario Perpetuo del Real Consulado de Buenos Aires debe enfrentarse con los comerciantes monopolistas que manejaban el puerto de Buenos Aires. A pesar de ello, Belgrano propone un programa de reformas que vuelca en la Memorias Consulares. Entre ellas, podemos mencionar: fomento de la agricultura, ganadería, manufacturas y comercio del Virreinato del Río de la Plata. Mientras tanto, mantiene fluida correspondencia con los diputados del Consulado en las distintas ciudades y se interioriza de las realidades particulares. Adquiere una visión integradora del espacio del Virreinato del Río de la Plata, organiza expediciones para reconocer el territorio y gracias a la colaboración de geógrafos y topógrafos se vuelca esta información en mapas detallados. Esta cartografía se la facilita al General Don José de San Martín, cuando emprende el cruce de la cordillera de los Andes.

Además, promueve nuevos cultivos como el lino y el cáñamo; se ocupa del mejoramiento del ganado vacuno y lanar, teniendo especial consideración por el “ganado de la tierra” (llamas, alpacas, vicuñas y guanacos). Asimismo, se ocupa de mejorar la manufactura textil, por ejemplo en Cochabamba se busca mejorar la producción de lienzos de algodón para competir con la manufactura europea – catalana, en un primer momento y luego, inglesa, gran parte de esta arribaba gracias al contrabando.

Se ocupó también, del mejoramiento de los caminos, de la construcción de un muelle para el puerto de Buenos Aires, de la fundación de una plaza fortificada en Choele-Choel para contrarrestar el cuatrerismo practicado por los indios araucanos, entre otras.

El general Manuel Belgrano sostenía que “el desarrollo económico está unido a un desarrollo social”. De ahí su constante preocupación por mejorar la situación de campesinos, incluyendo al indio, acorde a la tradición hispánica, a estos últimos, los hace partícipes a través del comercio y de la evangelización, transmitiéndoles los valores de la civilización de aquella época. También se ocupa de la integración de la mujer, ya sea a través de los oficios tradicionales, como hilanderas o tejedoras, o proponiendo que sean mano de obra en los diferentes pasos que demandaban los cultivos del lino y del cáñamo.

Lamentablemente, la crisis política que experimentaba en esos momentos el imperio hispanoamericano, impidió que muchos de esos proyectos pudieran concretarse.

“Sin educación, en balde es cansarse, nunca seremos más que lo que desgraciadamente somos.”

Manuel Belgrano

Autor: JORGE MANUEL PICCHIO

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