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DÍA DE LA ESCARAPELA NACIONAL

El 18 de mayo es el “Día de la Escarapela”; fue instituido por el Consejo Nacional de Educación, mediante una resolución de fecha 4 de abril del año 1935, aunque como antecedentes, debemos remontarnos a principios del siglo XIX.

El origen de los colores es incierto:

El 18 de febrero de 1812, el Primer Triunvirato instituyó la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, blanca y azul celeste.  El origen de los colores y las razones que tuvieron en cuenta aún no pueden establecer con precisión.

Una versión dice que provenían de los colores borbónicos, de la casa de Fernando VII (Rey de España). Algunos sectores que apoyaban la creación de la Primera Junta, lo hacían como una forma de gobernar en nombre del rey depuesto por Napoleón Bonaparte (que lo había sustituido por su hermano, José Bonaparte como “Rey de España”, peyorativamente llamado “Pepe botella”, por su adicción al alcohol). Dicha versión tenía en cuenta que algunos sectores que apoyaban la creación de la Primera Junta de gobierno, lo hacían como una forma de gobernar en nombre del rey depuesto (Fernando VII) y así intentaban alejar cualquier sospecha de conspiración antimonárquica y pro-francesa.  Al utilizar los colores celeste y blanco, los patriotas querrían expresar que eran partidarios de la monarquía y no del liberalismo republicano francés y que además, eran leales al rey Fernando VII, entonces prisionero de Napoleón Bonaparte en la ciudad francesa de Bayona.

RETRATO DE FERNANDO VII CON UNIFORME DE CAPITÁN GENERAL (Museo del Prado- Madrid)

(1814 – 1815)

 

Una pintura de Fernando VII hecha por Francisco de Goya, lo muestra con una banda celeste, blanca y celeste. El actual rey de España, aun utiliza en las ceremonias oficiales una banda con esos colores así distribuidos.

Otra opinión sostenía que el blanco identificaba a la monarquía absoluta europea de origen divino, y el azul, la libertad de pensamiento y de expresión, fundamento de la libertad política defendida por el liberalismo francés. De modo que el celeste – resultado de la fusión del azul y el blanco – expresaba la idea de conciliar ambas ideologías.  Esta idea fue sostenida por muchos de los patriotas que participaron en la Revolución de mayo de 1810.  Solo una minoría, cuyo representante más conocido era Mariano Moreno, era decididamente republicana y jacobina.  Manuel Belgrano era uno de los más fervientes defensores de establecer una monarquía parlamentaria americana.  Las escarapelas eran entregadas a quienes se consideraban aliados o fieles a la revolución y se utilizaban como distintivo para no ser atacados por las tropas de los chisperos en caso de disturbios.

Otro de los orígenes, indica que los colores blanco y celeste fueron adoptados por primera vez durante las Invasiones Inglesas (1806-1807) por los Patricios, principal cuerpo de milicia urbana y primero del Río de la Plata y que luego empezaron a popularizarse entre los porteños. Se afirma también, que otros cuerpos milicianos criollos, como los Húsares de Pueyrredón, habrían utilizado escarapelas con los colores azul-celeste y blanco, pero no existen constancias documentales al respecto.  La bandera del Cuerpo de Patricios correspondía a la prescripta para cuerpos de milicias: blanca con la Cruz de Borgoña y el escudo celeste y blanco de Buenos Aires en los extremos de las aspas. El uniforme era casaca azul y pantalón blanco y se afirma que su sombrero llevaba un botón rojo con un penacho de pluma celeste y blanca.  Esta versión se desacredita por no aparecer en las Memorias de don Cornelio Saavedra, jefe de aquel cuerpo de milicias, quien destacó ampliamente la participación de los patricios en la revolución del 25 de mayo.  Resulta también desacreditada por el hecho de que los adversarios de Saavedra adoptaron esos colores para distinguirse, por lo que otros autores creen que el penacho era de color blanco (Martín A. Cagliani: La Página del Conocimiento);

Se dice también que la escarapela argentina fue utilizada por primera vez por un grupo de damas de Buenos Aires, al presentarse a una entrevista con el entonces coronel Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, el 19 de mayo de 1810 (Grandes hombres de nuestra patria, Volumen 2. pp. 396. Autor: Enrique Udaondo. Editor: Editorial Pleamar, 1968); (Historia de Belgrano y de la independencia argentina, Volúmenes 1-2. pp. 261-262. Autor: Bartolomé Mitre. Edición 5. Editor: s.n., 1902).

Antecedentes:

El 13 de febrero de 1812, el general Manuel Belgrano, mediante una nota, solicitó al Triunvirato que se fije el uso de la escarapela nacional.  El general Manuel Belgrano se fundaba en que los cuerpos del ejército usaban escarapelas de distintos colores y que era necesario uniformarlos a todos, puesto que defendía la misma causa.  El 18 de febrero de ese año, el Gobierno resolvió reconocer la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata con los colores: blanco y azul celeste, tal cual lo mencionamos más arriba. A raíz de esta medida, el general Manuel Belgrano diseñó una bandera con los mismos colores y la hizo jurar el 27 de febrero de ese mismo año (1812); ese mismo día, el Triunvirato ordenó al general Manuel Belgrano que se haga cargo del mando del Ejército del Norte, desmoralizado después de la derrota de Huaqui (Alto Perú, actual Bolivia).  Por ello, el general Manuel Belgrano emprendió la marcha al norte, para cumplir con lo ordenado y, por esta razón, no se enteró que el gobierno había rechazado rotundamente a la nueva bandera.

Volviendo al tema, ese 27 de febrero de 1812, el general Manuel Belgrano inauguró las baterías “Libertad” e “independencia”, en las barrancas del río Paraná, en la actual ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, e informaba al Gobierno: “Siendo preciso enarbolar la bandera, y no teniéndola, la mandé hacer celeste y blanca, conforme a los colores de la escarapela nacional…”.

Los colores nacionales se usaron en nuestro país desde 1811, en la escarapela famosa erróneamente atribuida a la distribución de French y Beruti del año anterior (25 de mayo de 1810).  Esos colores provenían, como ya lo indicamos, de la “casa Borbón” a la que pertenecía el rey Fernando VII, que como dijimos está prisionero de Napoleón Bonaparte, que lo había sustituido por su hermano, José Bonaparte, en el trono español. También esos colores ya habían sido utilizados por Juan Martín de Pueyrredón y otros camaradas durante las Invasiones Inglesas.

Otra opinión, indica que los colores azul-celeste y blanco utilizados en la escarapela nacional derivarían del escudo de la ciudad de Buenos Aires, creado por el gobernador Jacinto de Lariz en el año 1649. Este escudo figuraba en la fachada del Consulado de Buenos Aires (creado en el año 1794 por el Rey de España, siendo Manuel Belgrano designado como Secretario Perpetuo). El escudo era de forma ovalada y estaba dividido su campo en dos semi-óvalos: el superior de color celeste, representando al cielo y el inferior esmaltado en plata, simbolizando el Río de la Plata, que al plasmarse en tela, el plateado se volvió de color blanco. El color celeste del cielo es el color del manto de la Inmaculada Concepción, así como también era combinado con el blanco, el color de la casa de los Borbones, específicamente de la Orden de Carlos III. Estas conclusiones fueron el corolario del estudio realizado por el psicólogo Alberto Perazzo, fundador de la Asociación Argentina de Vexilología.

 

ESCUDO DE LA CIUDAD DE BUENOS DEL AÑO 1649

Otra versión considera que la escarapela argentina surgió, por lo menos, entre los días 22 y 25 de mayo de 1810.  En esas fechas de la Revolución de Mayo, los patriotas llamados “chisperos” (apodo despectivo puesto por los realistas que querían seguir subordinados a España), cuyos jefes más notorios eran Domingo French y Antonio Luis Beruti, repartían cintas o cintillos entre los adherentes a la revolución.  No se sabe con precisión qué colores tenían tales cintas o cintillos; hay quienes suponen que eran de color rojo; blancas con la figura del rey depuesta; o celestes y blancas; otros dicen que eran rojo, blanco y azul claro; al parecer porque se inspiraban en los colores de la Revolución francesa.  La versión más sostenida señala que French y Beruti repartieron el 22 de mayo en la plaza de la “Victoria” (actual plaza de Mayo), cintas o cintillos de color blanco con una estampa del rey Fernando VII y el 25 de mayo, le añadieron una cinta roja.

El historiador Marfany, cita un manuscrito anónimo en el que se expresa que el lunes 21 de mayo de 1810, los patriotas se identificaban con cintillos blancos en sus casacas y sombreros.  En sus Memorias Curiosas, Juan Manuel Beruti comenta el uso de un cintillo blanco en la casaca y en el sombrero una escarapela encarnada acompañada con un ramo de olivo a modo de penacho.

Una misiva atribuida a Ramón Manuel de Pazos dice que el 21 de mayo de 1810, Domingo Franch y Antonio Luis Beruti repartían tales cintas blancas como signo de paz y unión entre los patriotas y los partidarios de España, pero que ante la hostilidad de los segundos, el 25 de mayo comenzaron a repartirse cintillos de color rojo como signo “jacobino”, ambos colores fueron entonces los adoptados por el cabildo de Tarija (Alta Perú, actual Bolivia), al sumarse al movimiento revolucionario porteño.

El historiador Bartolomé Mitre, atribuyó a Domingo French, la idea de repartir cintas blancas y celestes, según el siguiente escrito:

“al mismo tiempo que en las galerías altas de la Casa Capitular se celebraba la sesión del Cabildo, una escena más animada se realizaba en la Plaza.  Como la reunión se engrosara por momentos y fuese necesario darle una organización, imaginó Domingo French la adopción de un distintivo para los patriotas.  Entró en una de las tiendas de “La Recova” y tomó varias piezas de cintas blancas y celestes, colores popularizados por los patricios en sus uniformes desde las invasiones inglesas, y que había adoptado el pueblo como divisa de partido en los días anteriores.  Apostando enseguida piquetes en las avenidas de la Plaza, los armó de tijeras y de cintas blancas y celestes, con orden de no dejar penetrar sino a los patriotas y de hacerles poner el distintivo.  Antonio Luis Beruti fue el primero que enarboló en su sombrero los colores patrios que muy luego iban a recorrer triunfantes toda la América del Sur.  Instantáneamente se vio toda la reunión popular con cintas celestes y blancas pendientes del pecho o del sombrero.  Tal fue el origen de los colores de la bandera argentina, cuya memoria se ha salvado por la tradición oral.  Más tarde veremos a Belgrano ser el primero que enarbole esa bandera y el primero que la afirme con una victoria”.

En el año 1933, se conformó una comisión oficial que concluyó que Bartolomé Mitre atribuyó a Domingo French la creación de la escarapela por haber recogido el testimonio de uno de los chisperos, quien no le habría mencionado que esos colores ya estaban siendo utilizados por partidarios de la revolución (El pronunciamiento de mayo. pp. 33. Autor: Roberto H. Marfany. Editor: Ediciones Theoria, 1958).

También Cornelio Saavedra, en sus Memorias Póstumas, publicadas en la Gazeta Mercantil entre el 30 de marzo y el 28 de abril de 1830, refirió sobre el 20 de mayo:

“la Plaza de la Victoria estaba toda llena de gente, y se adornaban ya con la divisa en el sombrero de una cinta azul y otra blanca, con el primor que en todo aquel conjunto de Pueblo no se vio el más ligero desorden…”

El presidente Domingo Faustino Sarmiento, en un discurso pronunciado al inaugurar, el 24 de septiembre de 1873 una estatua del general Manuel Belgrano opinó que:

“las fajas celestes y blancas son el símbolo de la soberanía de los reyes españoles sobre los dominios, no de España sino de la Corona, que se extendía a Flandes, a Nápoles, a las Indias, y de esa banda real hiciero nuestros padres divisa y escarapela, el 25 de Mayo, para mostrar que del pecho de un rey cautivo tomábamos nuestra propia Soberanía como pueblo, que no dependió del Consejo de Castilla, ni de ahí en adelante dependería del disuelto Consejo de Indias…”

La escarapela de Moldes:

El subdelegado de la Real Hacienda y comandante de armas de la ciudad de Mendoza, el realista Faustino Ansay, refirió en sus Memorias escritas en 1822, que cuando Manuel Corvalán llegó a Mendoza, el 6 de junio de 1810, con la comunicación de la instalación de la Primera Junta, llevaba una escarapela azul y blanca.  Refirió también Ansay que los partidarios locales de la Junta usaron cintas blancas en sus vestimentas (Documentos para la historia de la bandera argentina. pp. 248. Autores: Guillermo Palombo, Valentín A. Espinosa. Editor: Instituto de Estudios Iberoamericanos, 2001).

 

ESCARAPELAS RIOPLATENSES USADAS ENTRE 1807 Y 1812

La primera escarapela celeste y blanca fue elaborada hacia fines de 1810 por José Moldes, un partidario de la ruptura total con España, quien en agosto de 1810, llegó a Mendoza nombrado como teniente gobernador por la Junta bonaerense. Pidió la aprobación del gobierno el 31 de diciembre de 1810, pero la Junta Grande no llegó a tratar el tema (Noticias históricas de la república argentina. pp. 291-293. Autor: Ignacio Núñez. Editor: Imprenta de mayo, 1857):

“…a estas dos compañías he puesto escarapela nacional, que he formado con alusión al sur, celeste, y las puntas blancas por las manchas que tiene este celaje que ya vemos despejado…” (Oficio de José Moldes a la Junta).

La Sociedad Patriótica:

Al crearse la morenista Sociedad Patriótica el 21 de marzo de 1811, como opositora a la facción saavedrista mayoritaria de la Junta Grande, sus miembros utilizaron cintas azul-celestes y blancas como distintivo en sus sombreros o solapas para identificarse.  El grupo se reunía en el café del catalán Pedro José Marco (“Café de Marco”) desde enero de 1811 y fue disuelto durante la Revolución del 5 y 6 de abril de 1881. En marzo de 1811, Saavedra hizo encarcelar a más de 80 jóvenes que utilizaban escarapelas celestes y blancas, ante el temor de que estallara una revolución.  En el interrogatorio a que se los sometió se les preguntaba (Declaración del ayudante mayor Martín Rivero, del Regimiento de Infantería de América, en el sumario mandado instruir por decreto de la Junta Provisional Gubernativa de 11-06-1811 por insubordinación contra el coronel del regimiento, Buenos Aires, 30-08-1811, en ibidem, Documento 5, p. 49-50):

“¿Qué sabe Ud. de la escarapela blanca y celeste?”

El ayudante mayor Martín Rivero, perteneciente al Regimiento de América, declaró en un sumario por insubordinación contra el coronel del regimiento instruido el 11 de junio de 1811, que en febrero de 1811 aparecieron en Buenos Aires las escarapelas de “fondo celeste” (Carlos Calvo (1864). Anales históricos de la revolución de la América latina, acompañados de los documentos en su apoyo. Desde el año 1808 hasta el reconocimiento de la independencia de ese extenso continente. Volumen 2. París: Librería de A. Durand. pp. 20 ss.).

Por su parte, el deán Gregorio Funes expresó:

“…los miembros de la sociedad patriótica usaban como distintivo y bandera un lazo de cintas azul y blanca…” (Circular a los pueblos, publicada en la Gaceta Extraordinaria del 15 de abril de 1811).

Oficialización de la escarapela solicitado por Manuel Belgrano:

 

Tras la “caída” de Cornelio Saavedra y la asunción del Primer Triunvirato dominado por sus opositores, mediante una nota del 13 de febrero de 1812, el general Manuel Belgrano solicitó que se estableciera el uso de una escarapela nacional.  Se fundaba en que había cuerpos del ejército que usaban escarapelas de distinto color a la roja oficial, y que era necesario uniformarlos a todos, puesto que defendían la misma causa, además de que el color rojo era el mismo que usaban los ejércitos realistas en sus cucardas:

“Exmo Señor:

Parece llegado el caso de que Vuestra Excelencia se sirva declarar la escarapela nacional que debemos usar, para que no se equivoque con la de nuestros enemigos, y no haya ocasiones que puedan sernos de perjuicio; y como por otra parte observo que hay cuerpos del ejército que la llevan diferente, de modo que casi sea una señal de división, cuyo nombre, si es posible, debe alejarse, como Vuestra Excelencia sabe, me tomo la libertad de exigir de Vuestra Excelencia la declaratoria que antes expuse. Dios guarde, etc. – Rosario, 13 de febrero de 1812”. (Manuel Belgrano al Exmo Gobierno de las Provincias del Río de la Plata)”.

El 18 de febrero de ese año, el Gobierno resolvió reconocer la Escarapela Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata con los colores: blanco y azul celeste, aboliendo la roja, por lo que Belgrano la adoptó el 23 de febrero de 1812:

“el gobierno ha resuelto que se reconozca y se use por las tropas la Escarapela Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, que deberá componerse de dos colores: blanco y azul celeste, quedando abolida desde esta fecha la roja que antiguamente se distinguía”.

En virtud de ello, se emitió una circular (decreto) que se transcribe:

“DECRETO.

Sea la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata de color blanco y azul celeste, y comuníquese al gobernador intendente; circúlese igualmente a los generales, etc., etc.  Se circuló”.

 

El comandante del Ejército del Norte, general Juan Martín de Pueyrredón, acusó recibo con la nota en tono crítico:

“Exmo Señor:

Se hará notoria en el ejército de mi mando la superior orden de Vuestra Excelencia de 18 del anterior para que se use por las tropas de la patria la escarapela nacional de dos colores blanco y azul-celeste, quedando abolida la roja. Si le fuera permitido a mi experiencia, representaría con ella la impresión que producen nimias innovaciones en unos pueblos que aun no se hallan en estado de gustar de los síntimas de la independencia y se resienten de cualquiera inoportuna que conciben, en la jurada representación de Fernando VII, mucho más en circunstancias tan críticas de retrógrado y debilidad. Pero Vuestra Excelencia está más al alcance de lo que conviene desplegar, variar y promulgar, sin reducir por ahora los acuerdos y refrendar los discursos públicos al sumo objeto de la seguridad de la patria, y sin desmentir los principios de nuestra instalación con perjuicio de la opinión y crédito que influyen en los progresos del sistema.  Dios guarde… etc., etc. Campamento General de Yatasto, marzo 19 de 1812”.

Autor: JORGE MANUEL PICCHIO

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