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Actualidad en Noticias
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Día del HIMNO NACIONAL ARGENTINO

El himno, en su concepto literal es una composición poética o musical de tono solemne que representa y ensalza a una organización o un país y en cuyo honor se interpreta en actos públicos.

Cuando hablamos de nuestro himno nacional, nos identificamos plenamente con la esencia misma del patriotismo auténtico. Es uno de los vínculos emocionales que une a toda la Patria, sin distinciones de ninguna especie. Cuando lo entonamos, nos sentimos plenamente identificados con nuestra nacionalidad, con nuestras costumbres, con nuestra propia idiosincrasia. Y más todavía, cuando lo entonamos o escuchamos su ejecución en otros países, nos sentimos más argentinos todavía.

Y nuestro himno cumple años el 11 de mayo.

En la escuela nos enseñaron su letra y música. ¿Quién no recuerda haberlo entonado por primera vez? También nos enseñaron que fue escrito por Vicente López y Planes en 1812 y que la música la compuso Blas Parera en… ¡una noche!...en 1813.

Tuvo varias denominaciones: “Marcha Patriótica”… “Canción Patriótica Nacional”… “Canción Patriótica”… hasta que una publicación en 1847 lo llamó “Himno Nacional Argentino” y conserva hasta la actualidad.

La versión original duraba veinte minutos.  En 1924 fue “recortado” para que tenga una duración entre tres minutos y treinta segundos y tres minutos y cincuenta y tres segundos.

En algunas publicaciones extranjeras, aparece bajo la denominación de ¡Oíd, mortales!; cuando en realidad son las primeras palabras de la canción patria.

La forma de ejecución y el texto están expresamente establecidas según el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional nº 10302 del año 1944.

En la actualidad, la versión vigente de nuestro himno corresponde a la transcripción realizada por Luis Lareta, que se ajusta a lo acordado el 25 de septiembre de 1928 por el Poder Ejecutivo de la Nación.  Ya en 1900 se había reglamentado, también por un decreto del Poder Ejecutivo Nacional, utilizar una versión reducida de la marcha para actos oficiales y públicos.

Breve reseña:

El 24 de mayo de 1812 se presentó en la “Casa de Comedia” de Buenos Aires, la obra teatral “El 25 de Mayo” de Blas Parera, referida a la Revolución de Mayo de 1810, la que finalizaba con un himno coreado por los actores. Uno de los espectadores, el porteño Vicente López y Planes, se sintió inspirado y esa misma noche escribió la primera estrofa de un himno para reemplazar al de Morante, al que el catalán Blas Parera había puesto la música para el himno.

El Triunvirato, que en esa época ejercía el Poder Ejecutivo, entendió que debía darle al pueblo un canto nacional de mayor importancia que el que hasta entonces se entonaba. Así fue que en un oficio del 22 de julio de 1812, dirigido al Cabildo de Buenos Aires, sugería a éste que mandase componer “la marcha de la patria”, para ser ejecutada al principio de las funciones teatrales, debiendo el público escucharla de pie y descubierto, así como en las escuelas, al finalizar diariamente las actividades escolares.

La Asamblea General Constituyente del año 1813, más conocida como “Asamblea del Año XIII”, ordenó componer la letra del himno con fecha 6 de marzo de 1813 y lo aprobó como “Marcha Patriótica”, el 11 de mayo de 1813. Al día siguiente le encargó componer una nueva música a Blas Parera.  En una sola noche, el catalán terminó la partitura.

En 1817, Blas Parera abandonó la Argentina, se ha especulado mucho, indicándose que partió del país a causa de haber sido obligado a componer la música del himno; esta teoría carece de documentación que la avale.  El musicólogo Carlos Vega explica al respecto que “…meses antes de su partida, el gobierno argentino (recordemos que el país estaba en guerra) exigió a todos los españoles residentes, juramento de fidelidad a la patria naciente y morir por su independencia total, legalizando su adhesión mediante una carta de ciudadanía.  Podría ser que la adopción de la nacionalidad argentina hubiera sido una imposición demasiado dura para Blas Parera y acaso la causa de su extrañamiento súbito”.

Según la tradición, el 14 de mayo de 1813, en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson, se cantó por primera vez, siendo aquella dama quien interpretó sus estrofas.

Se estima que la obra fue presentada el mismo día 25 de mayo de 1813, ya que el día 28 de ese mismo mes se cantó en el teatro durante una función patriótica efectuada durante la noche.  Más tarde se lo identificaría como “Canción Patriótica Nacional”; y más tarde aún, simplemente como “Canción Patriótica”.

Pero en una copia de 1847, aparece titulada como “Himno Nacional Argentino”, nombre que persiste en la actualidad.

El testimonio de un viajero de la época dá una idea de la amplia aceptación popular de la que gozaba el nuevo himno: En 1817, un diplomático estadounidense, Henry M. Brackenridge fue testigo de la extraordinaria difusión que había tenido en el pueblo rioplatense la canción patriótica que la Asamblea del Año XIII había consagrado como Marcha Nacional.

Henry M. Brackenridge viajaba en un pequeño barco desde Montevideo a Buenos Aires y, en el transcurso de la travesía, escuchó las estrofas del himno coreadas espontáneamente por sus acompañantes.  El relato de Henry M. Brackenridge, tomado de su libro Voyage to South America (Viaje a Sud América), publicado en Baltimore en 1819, decía:

“…por la tarde, nuestros compañeros, después de beber un vaso de algo estimulante, rompieron con una de sus canciones nacionales, que cantaron con entusiasmo como nosotros entonaríamos nuestra “Hail Colombia”.  Me uní a ellos en el fondo de mi corazón, aunque incapaz de tomar parte en el concierto con mi voz.  La música era algo lenta, aunque audaz y expresiva… Este himno, me dijeron, había sido compuesto por un abogado llamado López, ahora miembro del Congreso, y que era universalmente cantado en todas las provincias de El Plata, así en los campamentos de Artigas como en las calles de Buenos Aires; y que se enseña en las escuelas como parte de la esencia de la educación de la juventud…”

La letra era marcadamente independentista y antiespañola, como correspondía al espíritu de la época.  Tiempo más tarde, la Asamblea del Año XIII pide un “arreglo” de la letra, para que el himno quedara más acorde con los “nuevos vientos” que soplaban: Inglaterra se oponía vigorosamente a todo intento de autonomía en las colonias de España, su aliada en la guerra contra Napoleón Bonaparte.  El embajador británico, Lord Strangford, hace saber al gobierno de Buenos “lo loco y peligroso de toda declaración de independencia prematura”.

Por ello, desaparecen las estrofas que anunciaban que “se levanta a la faz de la tierra una nueva y gloriosa Nación”.  Se infiltran, en cambio, conceptos monárquicos tan en boga entonces, cuando los próceres competían en candidaturas de príncipes europeos para gobernarlos: el príncipe portugués, el francés, el italiano…

No extraña, entonces, el “ved en trono a la noble igualdad”, afrancesamiento relacionado con el propósito de coronar al duque de Orleans (aunque otros autores señalan que los orleanistas no estaban a favor de la “noble igualdad” de la Revolución francesa, sino más bien lo contrario, que eran partidarios del antiguo régimen.  O “sobre alas de gloria alza el pueblo, trono digno a su Gran Majestad”, estrofa desaparecida en la versión definitiva.  O “ya su trono dignísimo abrieron, las Provincias Unidas del Sur”.

La música del himno experimentó, en 1860, una modificación encomendada al músico Juan Pedro Esnaola, quien realizó una versión orquestada más rica desde el punto de vista armónico.

Tenido por Himno Nacional, la Canción Patriótica de Vicente López y Planes, a través de un largo período de la nacionalidad fue interpretada de acuerdo con el texto original.  Pero una vez desaparecido el furor de la contienda contra España, en aras de un acercamiento político con ésta, debido a numerosas críticas por parte de representantes diplomáticos españoles, la canción nacional sufrió en su enunciado una modificación de forma en lo relativo a aquella parte que pudiera tener un concepto peyorativo para otros países.

Durante la segunda presidencia del general Julio Argentino Roca, el 30 de marzo de 1900, un decreto refrendado con la firma del Presidente de la Nación y de los ministros Luis María Campos, Emilio Civit, Martín Rivadavia, Felipe Yofre, José María Rosa y Mrtín García Merou, dispone que:

"Sin producir alteraciones en el texto del Himno Nacional, hay en él estrofas que responden perfectamente al concepto que universalmente tienen las naciones respecto de sus himnos en tiempo de paz y que armonizan con la tranquilidad y la dignidad de millares de españoles que comparten nuestra existencia, las que pueden y deben preferirse para ser cantadas en las festividades oficiales, por cuanto respetan las tradiciones y la ley sin ofensa de nadie, el presidente de la República, en acuerdo de ministros decreta:

Artículo 1°. En las fiestas oficiales o públicas, así como en los colegios y escuelas del Estado, sólo se cantarán la primera y la última cuarteta y el coro de la Canción Nacional sancionada por la Asamblea General el 11 de mayo de 1813."

 Desaparecieron así, las marciales referencias a “los bravos argentinos que unidos juraron su feliz libertad sostener, a esos tigres sedientos de sangre (españoles) fuertes pechos sabrán oponer”.  También se quitó: “son letreros eternos que dice: aquí el brazo argentino triunfó, aquí el fiero opresor de la Patria (el soldado español) su cerviz orgullosa dobló”.

La música:

En 1813, habíamos visto que la Asamblea General Constituyente, regía la actual República Argentina, encargó al catalán Blas Parera la composición de lo que sería la “Marcha Patriótica”, con letra de Vicente López y Planes.

En 1860, Juan Pedro Esnaola realizó algunos cambios a la música basándose en anotaciones manuscritas del compositor.

El 24 de abril de 1944, por decreto nacional nº 10302, esta Marcha Patriótica fue aprobada como Himno Nacional Argentino.

El 2 de agosto de 1924, el Presidente Alvear creó una comisión constituida por Floro Ugarte, Carlos López Buchardo y José André, para componer una versión oficial del Himno Nacional.  Gracias al hallazgo de una partitura en el Museo Histórico Nacional, atribuida a Blas Parera, a la cual la comisión introdujo arreglos, se pudo estrenar al público en el Teatro Colón de Buenos Aires, el 25 de mayo de 1927.  Sin embargo, debido a las críticas que trajo el “nuevo himno”, por medio de un decreto de septiembre de 1928, Alvear armó una nueva comisión, en donde se aconsejó hacer una versión más fiel a la de Juan Pedro Esnaola.

Actualmente, la versión vigente del Himno Nacional Argentino corresponde a la transcripción realizada por Luis Lareta, que se ajusta a lo acordado el 25 de septiembre de 1928 por el Poder Ejecutivo de la Nación.  Hemos dicho que ya en 1900 se había reglamentado por decreto del Poder Ejecutivo Nacional, utilizar una versión reducida de la marcha para actos oficiales y públicos.

 

Himno Nacional Argentino

Letra: Vicente López y Planes

Música: Blas Parera

 

Letra original se corresponde con la versión original de nuestra canción patria del año 1813; es mucho más extensa que la que se entona actualmente debido a su reducción a partir del año 1900

 

Coro

Sean eternos los laureles

que supimos conseguir:

coronados de gloria vivamos,

o juremos con gloria morir.

 

¡Oíd, mortales!, el grito sagrado:

¡libertad!, ¡libertad!, ¡libertad!

Oíd el ruido de rotas cadenas

ved en trono a la noble igualdad.

Se levanta a la faz de la Tierra

una nueva y gloriosa Nación

coronada su sien de laureles

y a sus plantas rendido un león.

 

Coro

 

De los nuevos campeones los rostros

Marte mismo parece animar

la grandeza se anida en sus pechos

a su marcha todo hacen temblar.

Se conmueven del Inca las tumbas

y en sus huesos revive el ardor

lo que ve renovando a sus hijos

de la Patria el antiguo esplendor.

 

Coro

 

Pero sierras y muros se sienten

retumbar con horrible fragor

todo el país se conturba por gritos

de venganza, de guerra y furor.

En los fieros tiranos la envidia

escupió su pestífera hiel.

Su estandarte sangriento levantan

provocando a la lid más cruel.

 

Coro

 

¿No los veis sobre México y Quito

arrojarse con saña tenaz,

y cuál lloran bañados en sangre

Potosí, Cochabamba y La Paz?

¿No los veis sobre el triste Caracas

luto y llanto y muerte esparcir?

¿No los veis devorando cual fieras

todo pueblo que logran rendir?

 

Coro

 

A vosotros se atreve, argentinos

el orgullo del vil invasor.

Vuestros campos ya pisa contando

tantas glorias hollar vencedor.

Mas los bravos que unidos juraron

su feliz libertad sostener,

a estos tigres sedientos de sangre

fuertes pechos sabrán oponer.

 

Coro

 

El valiente argentino a las armas

corre ardiendo con brío y valor,

el clarín de la guerra, cual trueno,

en los campos del Sud resonó.

Buenos Aires se pone a la frente

de los pueblos de la ínclita Unión,

y con brazos robustos desgarran

al ibérico altivo león.

 

Coro

 

San José, San Lorenzo, Suipacha.

Ambas Piedras, Salta y Tucumán,

la colonia y las mismas murallas

del tirano en la Banda Oriental,

son letreros eternos que dicen:

aquí el brazo argentino triunfó,

aquí el fiero opresor de la Patria

su cerviz orgullosa dobló.

 

Coro

 

La victoria al guerrero argentino

con sus alas brillantes cubrió,

y azorado a su vista el tirano

con infamia a la fuga se dio;

sus banderas, sus armas se rinden

por trofeos a la Libertad,

y sobre alas de gloria alza el Pueblo

trono digno a su gran Majestad.

 

Coro

 

Desde un polo hasta el otro resuena

de la fama el sonoro clarín,

y de América el nombre enseñando

les repite: ¡Mortales, oíd!

Ya su trono dignísimo abrieron

las Provincias Unidas del Sud!

Y los libres del mundo responden:

¡Al gran Pueblo Argentino, salud!

 

Himno Nacional Argentino

 

Letra posterior al año 1900

Oficialmente se interpreta solo la primera cuarteta de la primera estrofa, los últimos cuatro versos de la novena y el coro final de nuestra canción patria

 

Letra: Vicente López y Planes

Música: Blas Parera

¡Oíd, mortales!, el grito sagrado:

¡libertad!, ¡libertad!, ¡libertad!

Oíd el ruido de rotas cadenas

ved en trono a la noble igualdad.

Ya su trono dignísimo abrieron

las Provincias Unidas del Sud!

Y los libres del mundo responden:

¡Al gran Pueblo Argentino, salud!

 

Coro

Sean eternos los laureles

que supimos conseguir: (bis)

coronados de gloria vivamos,

o juremos con gloria morir. (tris)

Autor: Jorge Picchio

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