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FIESTA DE LA RELIGIOSIDAD CORRENTINA

El 3 de mayo se conmemora: la Cruz del Milagro

El llamado “Milagro de la Cruz” se produjo en pleno ataque de los naturales guaraníes a los españoles que habían levantado un fuerte para proteger a los primeros pobladores que acompañaron al Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón, fundador de la ciudad en aquel lejano 3 de abril de 1588. Debemos recordar que, según lo establecían las leyes de Indias, antes de cualquier fundación, se debía destacar en la región, una “entrada” (o también denominada cabeza de playa), cuya misión era buscar acuerdos, alianzas o entendimientos con los naturales, en este caso, guaraníes y, en última instancia, someterlos por las armas.

Posterior a la fundación, arribaron embarcadas, las familias con sus útiles de labranza y animales menores, junto al Adelantado don Juan de Torres de Vera y Aragón, procediéndose al acto fundacional de nuestra ciudad, en cumplimiento de las leyes de Indias como ya lo mencionamos.  Inmediatamente después, se procedió a determinar el trazado de la futura ciudad y a la distribución de solares (tierras) en la zona comprendida entre los caudalosos arroyos Isirí, que desemboca frente al actual casino y el Arasá (llamado también Poncho Verde) que lo hace en el Parque Mitre.  De esta manera, nuestra ciudad inició su vida comunitaria protegida por estos fosos o trincheras naturales.

La fundación de nuestra ciudad obedecía, de alguna manera, al informe que Alonso de Vera y Fray Juan Pablo de Rivadeneira elevaran al Rey Felipe II de España, producto de un viaje de exploración en el año 1582; en el que sugerían en qué lugar físico debía procederse a fundar ciudades y crearse obispados para así detener el avance de los portugueses en la Cuenca del Plata, no sólo en orillas de los grandes ríos, Paraná y Uruguay, sino también en el litoral Atlántico.  Por lo tanto, la fundación de nuestra ciudad no fue acto de casualidad ni de simple voluntarismo; fue una estrategia ante la manifiesta voracidad de los portugueses en seguir acumulando territorio para sus dominios.

En las primeras escaramuzas de la contienda, uno (o varios) de los indígenas resultó muerto por un rayo fulminante o por un tiro de arcabuz en el mismo momento en que se disponía a realizar su intento.  Al respecto, no hay un criterio uniforme respecto de este hecho entre nuestros historiadores, tanto pasados como presentes; unos, se inclinan por el rayo fulminante con el que acabara muerto el (o los) indígena que intentó quemar la cruz puesta en la puerta de acceso al fuerte; otros, una descarga eléctrica (rayo fulminante), atribuido fenómeno milagroso sobrenatural, producto de la protección Divina a quienes habitaban el fuerte. De todos modos, la colectividad religiosa correntina honra todos los años con diversos actos, religiosos y sociales, aquella señal divina.

¿Del Milagro o de Los Milagros?

Sin lugar a dudas, el hecho fue considerado como un milagro, producto de la protección Divina del madero a quienes habitaban el fuerte.  Por ello, al madero de urundai, en forma de cruz, lo invocaban como la Cruz del Milagro, pues así se lo consideró.  Con el transcurrir de los años, ese milagro fue multiplicándose producto de numerosas peticiones realizadas por desesperados feligreses que invoca a la Cruz del Milagro oraban y pedían ante determinadas circunstancias, la cura o solución de distintos problemas o situaciones, sea en sus respectivas personas o hacia familiares o amigos.  Por ella, ya la feligresía dejó de mencionar a la Cruz del Milagro para referirse a la Cruz de los Milagros, tal como se ha denomina todavía y todos la conocemos.

La conmemoración del 3 de mayo de cada año es la segunda festividad religiosa oficial en importancia en nuestra ciudad de Corrientes.  Es así que tradicionalmente se realiza una procesión por las calles céntricas de la ciudad y una misa alusiva.  La masiva adhesión de la comunidad católica a esta manifestación queda palmariamente demostrada año a año cuando miles y miles de fieles se pliegan a las columnas acompañando al madero incandescente.

Este hecho histórico y tradicional, ha sido abordado en el pasado por historiadores de la talle de Hernán Félix Gómez, Manuel Florencio Mantilla, Raúl Labougle, Manuel Vicente Figuerero y Antonio Castello.

La importancia de este acontecimiento queda plasmada en la heráldica de la provincia y también en la de la ciudad de Corrientes.

La conmemoración de La Cruz, en los primeros tiempos, se celebraba en vísperas del domingo de Ramos, es decir, una semana antes del domingo de Pascua de Resurrección.

Posteriormente, su celebración fue traslada al día 3 de abril, en coincidencia con la fecha de fundación de la ciudad de Corrientes (1588) por el Adelantado don Juan de Torres de Vera y Aragón.  Tanto en una como otra fecha, anualmente, traía algunas complicaciones al superponerse, muchas veces, con la Semana Santa que la Iglesia Católica tiene en su calendario anual de festividades.  Por ello, el obispo de Buenos Aires, Lué y Riega, dicta un auto que dispone que la festividad de la Cruz de los Milagros que se celebraba en vísperas del domingo de Ramos, se debiera trasladar al 3 de Mayo, “Día de la Invención de la Cruz”. ¿En qué se basaba esa decisión? Simple: los libros litúrgicos contienen dos fiestas dedicadas al culto de la Cruz. La Invención de la Santa Cruz, el 3 de mayo y la Exaltación de la Cruz, el 14 de septiembre.  La Exaltación, que conmemora la dedicación de las basílicas de Jerusalén, es de origen oriental y no pasó a occidente hasta fines del siglo VII, a través del rito romano.  En cambio, la Invención de la Santa Cruz, es conmemorada desde antiguo.  En España aparece en todos los calendarios y fuentes litúrgicas mozárabes (cristianos que vivían en territorio musulmán), poniéndola en relación con el relato del hallazgo por Santa Elena de la auténtica Cruz de Cristo.

Retomando el hecho histórico, debemos expresar que una de las primeras menciones en relación al culto de la Cruz del Milagro encontramos en el acta del Cabildo de la ciudad de Corrientes de fecha 26 de diciembre de 1661.  La comunidad había sufrido un período prolongado de sequía por lo que el Cabildo dispone que se realicen ruegos y se ore frente a la ermita que protegía al madera incandescente, siendo hasta allí llevada la virgen del Rosario, patrona de la ciudad.  Por su parte, se encontraron documentos que datan del mes de abril de 1773 en donde se hace referencia a la fecha de conmemoración.

De acuerdo a los testimonios de estos documentos, no significa que no se hubieran celebrado festividades antes y después de lo sancionado por el Cabildo de la ciudad, coincidía con la “Semana Santa” del culto católico, apostólico, romano.

El Gobernador-Intendente Capitán José de Silva (29 de diciembre de 1814 al 25 de septiembre de 1815), decretó que la fiesta de la Cruz del Milagro se debe celebrar en víspera y antevíspera del domingo de Ramos, en “memoria y reverencia del (milagro) que obró aquel día, el año de la fundación de la ciudad”.

Esa fecha indicada se mantuvo hasta el gobierno del brigadier general don Pedro Ferré, quien “devuelve” el festejo al día 3 de mayo.  Esta decisión fue ratificada en el año 1849, cuando se organizó el calendario de festividades religiosas de la provincia.

La festividad del 3 de mayo no está presente en el calendario gregoriano pero se celebra en muchas partes de España y en varios países de América Latina (Chile, El Salvador, Venezuela, Guatemala y México).  Se recuerda en esa fecha al Día de la Invención de la Cruz, que está referida al suceso en el cual la madre de Constantino, entre los años 325 – 327, dio con la cruz en la que fue crucificado el Hijo de Dios, Jesucristo, un 3 de mayo, de acuerdo a la creencia del culto católica, apostólico, romano.  Ella había sido avisada a Jerusalén por su hijo, después que venciera a Majencio en la batalla de las Rocas Rojas (en el año 312 d.c.) por medio de un “favor divino”, favor que significó su conversión al cristianismo (primer emperador romano en hacerlo).  Este emperador, que acompañaba a la tropa días antes de la batalla indicada precedentemente, pudo ver en el cielo la señal de la cruz junto a la frase “in hoc signo vince” (con esta señal vencerás).  Días después, mandó marcar a todos sus combatientes con dicha señal en la frente venciendo finalmente a sus enemigos, quedando como único empedrado de Roma.

En 1730, se traslada la Cruz, desde la ermita hasta el actual edificio de la Iglesia de La Cruz, ubicado en calle Manuel Belgrano entre Salta y Buenos Aires.  Como parte de las celebraciones, con la presencia de distintas órdenes religiosas que se encontraban afincadas en nuestra ciudad y zona de influencia.

Retrotrayéndonos en este relato, habíamos mencionado que los indígenas estaban asediando el Fuerte defendido por veintiocho soldados, que resistieron ocho días sin hambre ni sed el sitio de alrededor de seis mil indígenas.  Ese fuerte se había construido para servir de base para la exploración de la zona a fin de prepararla para una futura población.  Y en él los conquistadores colocan una cruz armada con dos trozos de urundai.  Ahí se produce el ataque de los guaraníes obligando a los moradores del fuerte a defenderse.  Además de producirse el hecho que fue después considerado como milagro (intento de uno (o varios) indígenas de quemar el madero, cayendo fulminado por un rayo o disparo de arcabuz; lo más probable es que los indígenas habrían pensado que los españoles estaban “protegidos”.  Precisamente, para acabar con esa “protección”, se dispusieron a incendiar la Cruz colocada en la parte alta de la puerta de acceso al Fuerte, pensando que era el “amuleto” que los protegía.

Autor: JORGE MANUEL PICCHIO

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