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PEDRO JUAN FERRÉ - Segunda Parte

SEGUNDA PARTE

A fines de 1829, el gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, invitó a las provincias del litoral a firmar un tratado de alianza. A tal fin, Pedro Juan Ferré fue comisionado por su gobierno ante los de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. El objeto de dicho tratado era la de oponerse a la dominación unitaria que el general José María Paz imponía sobre el interior desde su provincia, Córdoba.

Por ello, se formó un congreso de diputados de esas cuatro provincias en la ciudad de Santa Fe. Pedro Juan Ferré fue diputado por Corrientes y elegido presidente de ese congreso.  Su intención era la de defender una pronta organización nacional, reglamentar el tráfico fluvial, habilitar otros puertos para el comercio exterior, además del de Buenos Aires, proteger los productos del país, nacionalizar los ingresos por derechos aduaneros y gastos nacionales de guerra y relaciones exteriores.  Pero, se enfrentó con el enviado porteño, que se negó a tratar esos asuntos. Al no arribarse a un acuerdo en temas tan importantes, regresó a Corrientes, dejando su lugar a su amigo Manuel Leiva (en algunos documentos figura como Leyva).

Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos firmaron el Pacto Federal, un tratado en que cada una de esas provincias mantenía su situación y se prometía la convocatoria a un congreso constituyente para cuando el país estuviera en paz. Leiva lo firmó también algunas semanas después en nombre de Corrientes.

Pedro Juan Ferré estaba convencido de que Rosas era un unitario que quería utilizar a los caudillos federales.  Por eso hizo todo lo posible para evitar que se le diera Rosas el manejo de las relaciones exteriores, pero, lamentablemente. Fracasó en su intento.

Si nos detenemos a analizar los objetivos que se había trazado Pedro Juan Ferré en el congreso reunido en la ciudad de Santa Fe, al que concurrió como diputado por Corrientes y fue elegido para presidirlo, podemos deducir que sus ideas no eran la unitarias como la historia nos convenció, pues es muy fácil deducir que sostenía ideas federales que todavía están vigentes y que el centralismo porteño de aquella época, en la figura de Rosas, se mantuvo en el tiempo hasta hace poco en que, aparentemente, el actual gobierno nacional, por las razones que sean, intenta darle un carácter más federal a su gestión.

Ese congreso también defendió la postura proteccionista: fue uno de los primeros en establecer teóricamente el nexo entre federalismo y proteccionismo.  Defendía la prohibición de la importación de artículos que compitiera con las producciones de las provincias del interior. Su postura sería resistida por los exportadores de carne y cuero de Buenos Aires. No obstante, la mayoría de la población del interior se iba a beneficiar de tales bondades.

Pedro Juan Ferré aclaraba que sólo pedía protección para lo que se producía en el país en el momento. Recordaba que “… los pueblos cuya riqueza y poder admiramos hoy, no se han elevado a este estado adoptando en su origen un comercio libre y sin trabas, y ni aun ahora que sus manufacturas y fábricas se ven en un pie floreciente... No puede ser que la benemérita Buenos Aires, cargada de laureles, hubiese derramado su sangre y sacrificado su fortuna, para convertirse perpetuamente en un país consumidor de los productos y las manufacturas del mundo. "

No obstante su enfrentamiento con Rosas, las ideas de Ferré y de otros ideólogos federales y proteccionistas de Corrientes tuvo una importancia crucial para la sanción por el mismísimo Rosas de la Ley de Aduanas en 1836, que determinaba la prohibición de importar algunos productos y establecía aranceles para otros casos.  Estas medidas impulsaron notablemente el mercado interno y la producción del interior del país, que se vio ampliamente beneficiada.

A fines de 1830, Pedro Juan Ferré asumió nuevamente el cargo de Gobernador y aplicó una política interior similar a la que había llevado adelante en su primer gobierno, además de sumarle algunas medidas proteccionistas a la industria local.

Tuvo que afrontar una invasión paraguaya a Misiones. Tras muchas maniobras y ninguna batalla, pudo finalmente echar a los paraguayos, sólo por medio de su firme actitud, que el dictador paraguayo Gaspar Rodríguez de Francia no esperaba.

En 1832, envió un proyecto de ley al Congreso que sancionó fijando los límites del territorio provincial, integrando de manera explícita a Misiones. Quedaba fuera de esos límites, la zona al norte del río Aguapey, que estaba ocupada por el Paraguay desde la independencia de éste.  Buenos Aires, no obstante, intentó hacer valer sus derechos promoviendo la venta de esos terrenos a colonizadores británicos.  Aunque tras la negativa decidida de Gaspar Rodríguez de Francia al intento porteño, el gobierno central no insistió, aunque los correntinos sí lo harían.  En 1832, se inició la ocupación de la zona de la Tranquera de Loreto, que paulatinamente y sin encontrar resistencia armada se extendería hasta la ciudad de Candelaria.  Pedro Juan Ferré planeaba allí la primera plantación industrial de yerba mate y ofreció contratos beneficiosos a quienes quisieran iniciar explotaciones en la región, reservando para el gobierno provincial, los antiguos huertos de las reducciones.  Al mismo tiempo, estableció dos puestos aduaneros, uno en la Tranquera de Loreto para los que circulasen hacia Itapúa (Encarnación, Paraguay) por esa vía y otro en Puerto Hormiguero (Santo Tomé, Corrientes).

Pero por falta de apoyo del gobierno central, poco duró esa empresa; en 1834, Gaspar Rodríguez de Francia, despachó tropas hacia la región y la superioridad numérica de las mismas obligó a Pedro Juan Ferré a ceder el territorio.  Los paraguayos incursionarían al sur del Aguapey hasta el inicio de la guerra del Paraguay, ralentizando la ocupación de esas tierras.

Pedro Juan Ferré mantuvo a Corrientes representada en el congreso de las cuatro provincias federales mencionadas precedentemente. Cuando el general José María Paz y Gregorio Aráoz de Lamadrid fueron derrotados, a fines del año siguiente (1831), los representantes de las provincias del interior se presentaron, también, ante el congreso y se incorporaron a él.  De esa manera, había llegado el momento tan deseado de proceder a la organización nacional. Pero, Buenos Aires y su caudillo Rosas, no querían que eso sucediera y defendieron su postura con el argumento de que primero se debían organizar las provincias y luego el país. Era un punto de visto lógico, pero sólo en parte, pues la otra, era una excusa.

Manuel Leiva, diputado por Corrientes, escribió una nota al ministro de gobierno de Catamarca, en que lo invitaba a trabajar por la pronta instalación del congreso definitivo; pero además le advertía de las intenciones de Rosas y su enviado. La carta fue a parar a manos de Rosas y éste inició una campaña periodística y de cartas a los gobernadores contra Manuel Leiva y Pedro Juan Ferré, que fueron acusados de “anarquistas, egoístas y unitarios”. Con esa excusa, Buenos Aires retiró a sus diputados de la convención de Santa Fe, con lo que la esperada constitución debería esperar un tiempo más… exactamente veinte años. Pedro Juan Ferré quedó estigmatizado como…unitario, cuando en realidad, si leemos sus objetivos mencionados más arriba, sus ideas eran federales.

En 1835, Pedro Juan Ferré suscribió un tratado de paz con los caciques de los abipones chaqueños, con los que las hostilidades habían sido constantes por las incursiones de ambos bandos en expediciones de saqueo.  Pedro Juan Ferré obtuvo de los indígenas el abandono de sus territorios en la margen correntina del río Paraná a cambio del reconocimiento de su dominio sobre el Chaco y el establecimiento de un régimen comercial libre.  Los abipones, a su vez, garantizaban a Corrientes la suspensión de las incursiones sobre los pueblos costeros, en especial Itatí, el respeto de las expediciones que cruzasen pacíficamente el Chaco y la colaboración en la instalación de obrajes para la explotación de los ricos recursos forestales de esa margen del río.

Por dicho tratado, se dispuso la abolición del sistema de reducciones y Pedro Juan Ferré distribuyó en propiedad, las tierras que éstas ocupaban entre los indígenas que optaron por permanecer en Corrientes. El pueblo de Bella Vista, sobre la base de la reducción de Las Garzas, y el de Caá Catí, los acogieron.  La tranquilidad permitió a la provincia comerciar provechosamente sus mercancías por los productos silvestres obtenidos por los nativos.

Al finalizar el mandato, en 1833, se negó a ser reelecto.  En su reemplazo, el Congreso General eligió a Rafael León de Atienza, un sincero aliado de Rosas.  Pedro Juan Ferré fue ascendido al grado de general, pero permaneció en un segundo plano, dedicado a su trabajo de astillero.

Durante esos años recrudeció el control porteño de los ríos, y se cortó toda comunicación con puertos extranjeros que no fuera a través del puerto de Buenos Aires. Para empeorar las cosas, el Paraguay se había cerrado cada vez más sobre sí mismo, y ya no tenía ningún comercio exterior.  Esto llevó al siguiente gobernador, Genaro Berón de Astrada (reemplazo a Atienza, por fallecimiento de éste) a un nuevo conflicto con Rosas.

Esa parte de nuestra historia, ha sido ampliamente difundida: Genaro Berón de Astrada, en directa oposición a Rosas, fue derrotado y ejecutado en la batalla de Pago Largo, el 31 de marzo de 1839.  Casi dos mil correntinos dejaron sus vidas, sea en el campo de batalla, sea al ser ejecutados como prisioneros.

El Congreso General correntino nombró, por tercera vez, a Pedro Juan Ferré como gobernador que asumió el 8 de abril de 1839 pero fue obligado a renunciar por Pascual Echagüe, que nombró en su lugar a José Antonio Romero, un “federal” rosista.

Apenas retirado Echagüe de la provincia, Pedro Juan Ferré dirigió una revolución contra José Antonio Romero y el 8 de octubre de ese mismo año, inició el que sería su último gobierno.

Poco tiempo después, ingresaba a la provincia el general Juan Galo Lavalle al frente de un exiguo ejército, en que figuraban muchos oficiales capaces. Echagüe, es derrotado por el uruguayo general Fructuoso Rivera en la batalla de Cagancha. A principios de 1840, el gobierno del general uruguayo Fructuoso Rivera envió a Santiago Derqui como plenipotenciario ante Pedro Juan Ferré para intentar de nuevo deponer a Rosas o al menos acercar a las provinciales litorales de su influencia. Rivero consiguió que se le reconociera el mando supremo de los ejércitos que lucharían contra Rosas, a cambio de ayuda militar, que llegaría en el momento oportuno (Es notable la capacidad de Rivera para comprometerse a cualquier cosa y convencer a tantos dirigentes opositores argentinos de creer en su palabra. De hecho, nunca llegó a ayudar a ninguno de ellos, ni siquiera lo intentó).

Pedro Juan Ferré declaró la guerra a Rosas y sus aliados y nombró a Juan Galo Lavalle jefe de las fuerzas correntinas integradas por unos 3500 nombres en total.  Invadieron la provincia de Entre Ríos en febrero de 1840. La campaña se inició con una sangrienta proclama de Lavalle y otra similar de Pedro Juan Ferré.

Las fuerzas correntinas sólo debían ocupar Entre Ríos, pero después de las batallas de Don Cristóbal y Sauce, Juan Galo Lavalle cambió de idea y cruzó a la provincia de Buenos Aires.  Poco antes de embarcarse, le envió a Corrientes al general José María Paz. De esta manera, Corrientes quedaba desprotegida al carecer de su ejército.

Pedro Juan Ferré quedó sorprendido: Juan Galo Lavalle le había robado su ejército, el único que tenía la provincia. En menos de dos años, la provincia había perdido dos ejércitos completos, mientras Echagüe se reorganizaba.  Tras lanzar todos los epítetos imaginables contra Lavalle, Pedro Juan Ferré nombró jefe de su ejército al general José María Paz. De inmediato se abocó a organizar un nuevo ejército, al que sumó hasta a los adolescentes de la escuela. Popularmente, a este nuevo ejército se lo reconocía como el ejército de los “escueleros del general Paz”. Pedro Juan Ferré tuvo que firmar un nuevo acuerdo con el general uruguayo Fructuoso Rivera, aun cuando estaba prácticamente seguro de que éste no cumpliría con su parte.

Echagüe se apresuró a atacar, pero a los pocos días se retiró a su provincia. Ocurría que Lavalle, que había fracasado en ocupar Buenos Aires, había retrocedido hacia el norte y ocupado Santa Fe. Corrientes se había salvado, y Paz pudo seguir organizando y formando el nuevo ejército durante casi un año más.

El 16 de febrero de 1841, durante su tercer mandato, Pedro Juan Ferré fundó la efímera Universidad Superior de San Juan Bautista, que nunca llegó a funcionar pero fue el más remoto antecedente de la actual Universidad Nacional del Nordeste.  También se fundó el primer hospital de la capital y se firmó un tratado preliminar de paz y de límites con el Paraguay.

A fines de 1841, el general Paz recibió un inesperado refuerzo: unos 200 hombres del ejército de Lavalle, que habían cruzado el territorio chaqueño, después de haber sufrido la definitiva derrota de Famaillá.  Estos le relataron el final de la Coalición del Norte, aliada del gobierno correntino. Paz y Ferré quedaban solos frente a Rosas, Echagüe y demás aliados. Aunque no valiera de mucho, el gobierno correntino se alió al santafesino de Juan Pablo López, que había decidido cambiar de bando en el momento más inoportuno imaginable.  Pero un aliado era un aliado.

Echagüe invadió finalmente la provincia, pero perdió varias semanas en operaciones sin sentido. Finalmente, el general José María Paz logro llevarlo hasta el campo de batalla que le convenía y el 28 de noviembre de 1841, lo derrotó completamente en la batalla de Caá Guasú, apoderándose de toda su infantería y artillería.  Echagüe regresó a Entre Ríos y al poco tiempo fue reemplazado como gobernador por Justo José de Urquiza.

El general Paz invadió Entre Ríos en enero de 1842, y Pedro Juan Ferré pudo ocupar Paraná; Rivera también cruzó el río Uruguay pero no avanzó hacia el oeste. Urquiza, por su parte, huyó hacia Buenos Aires. La legislatura entrerriana, en minoría, nombró gobernador al general Paz. Esto disgustó a Ferré ya que impediría que Entre Ríos pagara indemnizaciones a Corrientes.  Por eso se retiró a su provincia, llevándose todo el ejército.

Sin apoyo y con Juan Pablo López derrotado en Santa Fe, el general Paz tuvo que evacuar Paraná hacia el este; las deserciones lo dejaron casi solo, por lo que dejó el mando al general Fructuoso Rivera y se retiró a Montevideo. Pedro Juan Ferré envió sus ejércitos a Rivera, que enfrentó al general Manuel Oribe en la batalla de Arroyo Grande, el 6 de diciembre de 1842.  Allí fue destruido el ejército correntino, mientras Oribe perseguía a Rivera por el interior del Uruguay hasta las puertas del mismo Montevideo, a la que sitió.  Esto se prolongaría por ocho años. Pero eso no salvó el gobierno de Pedro Juan Ferré, que abandonado por todos, huyó al Paraguay. El 14 de diciembre de 1842 era sustituido en el gobierno por Pedro Dionisio Cabral, el líder del partido “federal” correntino.

Finalmente, Pedro Juan Ferré se refugió en Sao Borja, Brasil, frente a la localidad de Santo Tomé.  Meses después, los hermanos Joaquín y Juan Madariaga recuperaron la provincia pero Pedro Juan Ferré permaneció en el Brasil por un enfrentamiento personal de los hermanos Madariaga hacia su persona (un tío había sido depuesto de sus funciones por el entonces gobernador Ferré y eso habría disgustado en demasía a los Madariaga). En Sao Borja, se dedicó a escribir sus Memorias, un documento valioso que llega hasta el año 1845. Actualmente, se puede adquirir su reimpresión en librerías de la ciudad.

En 1848, después de la definitiva derrota de los Madariaga en Rincón de Vences (departamento de General Paz – Corrientes –), a manos de Urquiza, Pedro Juan Ferré se estableció en la localidad de La Paz (Entre Ríos) bajo la protección del mismo Justo José de Urquiza.

En 1851, después del pronunciamiento de Urquiza, éste le encargó organizar el cruce del río Paraná para el ejército con el que habría de enfrentar a Rosas.  Construyó las balsas y los botes necesarios y dirigió personalmente la operación.

A fines de 1852, después de la batalla de Caseros, fue electo diputado por la provincia de Catamarca al Congreso General Constituyente, convocado para sancionar –como objeto general – la constitución nacional.

Se radicó en Santa Fe, dedicado a la construcción y de barcos y un puente sobre el río Salado. En 1854, fue electo senador simultáneamente por tres provincias: Catamarca, Corrientes y Santa Fe. Aceptó serlo por Catamarca, la única de las tres provincias que nunca conoció. Además, se desempeñó como inspector de aduanas fluviales de la Confederación Argentina, enviado especial del general Urquiza ante el gobierno de Corrientes y ante los caciques del Chaco. Le fue reconocido el grado de general (El grado de general que ostentaba Ferré siendo gobernador era una forma de aumentar su autoridad local. A pesar de que jamás había combatido en ninguna batalla ni comandada ninguna campaña militar, le fue reconocido por la Confederación).

Poco antes de la batalla de Pavón, se pasó al partido de Buenos Aires, más por oposición a Derqui y Urquiza que por convicción. Al año siguiente, fue nombrado presidente de la Suprema Corte de Justicia de Santa Fe. Poco después, asumió como senador nacional por su provincia natal, en la que militaría en el partido liberal. En sus últimos años fue miembro de la asamblea constituyente de su provincia y confeccionó un mapa de la zona litoral, incluyendo al Paraguay y Río Grande (Brasil).

Por razones de salud, vivió sus últimos años con su tercera esposa – Bárbara Ygarzábal – en Buenos Aires, sumido en la pobreza. Sus restos estuvieron en el Cementerio de la Recoleta hasta el domingo 18 de octubre de 1964, fecha en la que fueron depositados en el Panteón de los Héroes correntinos ubicado en el atrio de la Iglesia Catedral de la ciudad de Corrientes.

Pedro Juan Ferré tuvo un rol muy especial en la historia argentina: federal convencido, el más destacado impulsor del proteccionismo económico, por oposición a Rosas (y en sus últimos años a Urquiza), terminó aliado a la oposición.  Sus colaboradores fueron los ideólogos más destacados del federalismo de su tiempo.

Autor: JORGE MANUEL PICCHIO

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