Spanish English French German Italian Portuguese Russian


kostenlose homepageuhren relojes blogs
Actualidad en Noticias
.

PEDRO JUAN FERRÉ

PRIMERA PARTE

Comentar sobre la figura de una personalidad relevante como lo fue el brigadier general Pedro Juan Ferré, tanto para la historia correntina como en el orden nacional, llenaría muchas páginas.

Al conmemorarse un nuevo aniversario de su fallecimiento, el próximo 21 de enero, me permito hacer una recopilación sintética de sus gestiones al frente del gobierno constitucional correntino.

Por ello, este trabajo tendrá dos partes: la primera dedicada a su primera gestión de gobierno. La segunda, al resto de su actuación tanto en la provincia como en la nación.

Pedro Juan Ferré, nació en la ciudad de Corrientes, el 29 de junio de 1788. Hijo del carpintero Juan Ferré Maresa y de Juana Francisca Alsina Gaza. Falleció en Buenos Aires, el 21 de enero de 1867.

De joven aprendió de su padre el oficio de carpintero y se especializó en la construcción y reparación de barcos y botes, además de participar en el comercio fluvial.

Pedro Juan Ferré colaboró con el general Manuel Belgrano en su campaña al Paraguay. Este dato, en la mayoría de las crónicas, pasa desapercibido.

Fue capitán de milicias urbanas en 1819, cuando estaba llegando a su fin el período de dominio sobre el litoral por parte del “padre” del federalismo argentino: José Artigas. En el gobierno de Francisco “Pancho” Ramírez fue comandante de marina.

En 1821 participó en el movimiento que exitosamente culmina el 12 de octubre cuando Corrientes retoma su soberanía y se organiza nuevamente como provincia. Fue uno de los mentores de la institucionalización de la provincia que culmina con la convención y posterior reunión de los primeros integrantes de la legislatura provincial, que en la reunión del 26 de noviembre, sanciona la primera ley de la provincia.

En 1822 fue electo alcalde de primer voto.

En 1823 fundó el pueblo de Caá Catí, actual cabecera del departamento de General Paz.

El 27 de diciembre de 1824 fue elegido Gobernador constitucional de la provincia, de acuerdo al artículo 8º de la Constitución de la provincia modificada parcialmente meses antes. Su mandato era por tres años. En tres oportunidades rechazó su reelección, pues la Constitución de la provincia (artículo 10) la prohibía expresamente, hasta que el Congreso General, que previamente había sancionado una ley especial (tenía competencia constitucional), lo conminó a presentarse a tomar el juramento de ley, por razones excepcionales (Guerra con el Brasil). Ferré puso como condición, para aceptar el nombramiento, que apenas finalice el conflicto con el Brasil, presentaba inmediatamente la renuncia al cargo de gobernador.

Durante su mandato introdujo la imprenta en la provincia, lo que posibilitó la edición del primer periódico correntino denominado La Verdad sin Rodeos y comenzó la impresión de papel moneda.

Otra de sus acciones fue la creación del Consejo de Educación y promovió la industria, el puerto, la agricultura y secularizó los bienes de la iglesia.

Puso especial énfasis en la educación de la población y por eso creó escuelas de primeras letras, incluida una para niñas en la ciudad capital, en cada cabecera de departamento. Fundó una escuela de medicina.

En el área de la salud, decretó la vacunación obligatoria.

Fue un administrador ordenado con los fondos públicos y no contrajo deudas, incluso, otorgó un crédito a la vecina provincia de Entre Ríos.

Fue el fundador y además, delineó, las ciudades de Mercedes, Empedrado, San Cosme, San Luis del Palmar y Bella Vista.

Se opuso tenazmente a la política unitaria y rechazó de plano la constitución de 1826, a tal punto que los diputados que representaron a la provincia en la sanción de la misma, votaron a favor, contrariando las precisas instrucciones que les había dado por escrito el Congreso General.

La actual provincia de Misiones, conocida antiguamente como la región de las Misiones, había desaparecido virtualmente cuando Pedro Juan Ferré asumió como gobernador en 1824; las Misiones Orientales se habían repartido entre el Brasil, que en 1801 tomó posesión de los Siete Pueblos y la Banda Oriental, mientras que la región septentrional se había integrado en territorio paraguayo en tiempos del dictador Gaspar Rodríguez de Francia. Una vez disuelta la denominada “República Entrerriana” que se había organizado bajo el liderazgo de Francisco “Pancho” Ramírez, el supremo, el resto del territorio se hallaba bajo el control de Entre Ríos. La situación de virtual anarquía en que se encontraba la región meridional llevó en 1823 a los cabildos de los principales pueblos de la región misionera suroccidental, San Miguel, Loreto y San Roquito, a cursar pedido a la gobernación de Corrientes de anexarse a la misma, ignorando de la esa manera, la autoridad de Félix de Aguirre, el administrador del territorio.

El cabildo de San Roquito, capital de la región, cursó una nota al respecto que decía así:

“…en reunión general para tratar sobre nuestra suerte venidera, en virtud de hallarnos sin protección alguna por no haber autoridad ni jefe reconocido en Misiones de donde hemos dependido, por lo que nos consideramos huérfanos y libres de las obligaciones (…) y debiendo unirnos y vivir en sociedad otros pueblos para poder sobrevivir (…) hemos resuelto todos decididamente por un convenio general unirnos a la provincia de Corrientes, sujetarnos a su gobierno superior y estar obedientes a las leyes, queriendo vivir en unión con nuestros hermanos los correntinos y componer una sola familia”.

Félix de Aguirre se manifestó en contra y repetiría esa decisión cuando tanto San Miguel como Loreto hicieron pedidos similares. La coyuntura, con la inminente Guerra del Brasil ocupando a los gobernantes, hizo que la cuestión se difiriera.  El conflicto se reavivó brevemente por el incidente del Rincón de la Merced, en el noreste del actual territorio correntino; el Tratado del Cuadrilátero había colocado bajo dominio correntino esa área, históricamente ocupada por los guaraníes de las Misiones.  Félix de Aguirre desconoció los términos del tratado, nombró un comandante militar para Yapeyú y reemplazó al de Monte Caseros. Pedro Juan Ferré respondió dictando un bando en el que informaba que los territorios al occidente del río Miriñay competían a su gobierno, y ordenó a las milicias con sede en Curuzú Cuatiá que desalojasen al nuevo comandante.  El inicio de las hostilidades contra el Brasil interrumpió el conflicto y el 27 de agosto de 1825, Félix de Aguirre cedió a las exigencias de Pedro Juan Ferré. Félix de Aguirre se puso al frente de las tropas misioneras en la guerra y Pedro Juan Ferré envió fuerzas para fortalecer su posición. Las acciones, en un principio, parecieron favorecer a Félix de Aguirre, que en marzo de 1826, derrotó a los imperiales en la batalla del Paso de Itaquí (frente a la localidad de Alvear –Corrientes-).  Empero, unos meses después, fue derrotado por Bento Manuel Ribeiro en la batalla del Paso del Rosario. Pedro Juan Ferré debió acudir en su ayuda.  La presencia de tropas correntinas, acantonadas sobre el río Uruguay para prevenir ulteriores avances de los brasileños, fue fundamental para mantener la delimitación territorial.  Los cabildos del interior reiteraron sus pedidos y Pedro Juan Ferré envió fuerzas para asegurar el apoyo de los locales, que deseaban desconocer la autoridad de Félix de Aguirre, que se había replegado en Mandisoví (actual Federación –Entre Ríos-) para reorganizar a su tropa, fue apresado por uno de sus exsubordinado, Mariano Aulestia, que recnoció la autoridad de Pedro Juan Ferré el 14 de enero de 1827.

No todos los misioneros adoptaron esa misma postura; oficiales del ejército de Félix de Aguirre, capitaneados por Agustín Cumandiyú y Gaspar Tacuabé, se rebelaron contra la ocupación correntina.  Pedro Juan Ferré envió 400 hombres contra los insurrectos, que retomaron San Roquito e hicieron frente a las tropas de Cumandiyú y del reaparecido Félix de Aguirre.  El 12 de noviembre de 1827 se produjo la batalla de Cambay, que resultó el encuentro decisivo en ambos bandos.  Los insurrectos fueron batidos y se replegaron a Tuyuné, donde las tropas correntinas los vencerían pocos días más tarde.  Los caciques derrotados se refugiaron en la Banda Orienta, excepto Tacuabé, que hizo una larga carrera militar en Entre Ríos.

El dominio correntino quedó garantizado en 1830, cuando los jefes misioneros se reunieron en el pueblo abandonado de La Cruz –Corrientes- para suscribir un pacto por el cual se repoblaría la región bajo la autoridad correntina.  Pedro Juan Ferré aplicó el mismo sistema por el que se había decidido a poblar la frontera oriental de sus dominios, fomentando la creación de estancias de mediano tamaño mediante la cesión de terrenos en enfiteusis, criterio que ya había permitido fundar otros pueblos en la provincia.  El 19 de abril (fecha establecida oficialmente en La Cruz recordando su refundación) se garantizó la refundación de dicho pueblo (La Cruz) y el 3 de julio el Congreso Provincial sancionó una ley estableciendo un régimen de enfiteusis.  El terreno se ocuparía rápidamente en los años sucesivos, destinándose a la plantación y la ganadería extensiva.  La enfiteusis regiría durante las tres décadas venideras, hasta que en 1860 su propiedad definitiva se resolvería en subasta (Como en el caso de la enfiteusis aplicada por Bernardino Rivadavia en la década precedente, el proceso en La Cruz no careció de irregularidades. En principio, conminaba a los titulares de derechos sobre las tierras de la región a presentarse en un plazo de seis meses para hacer valer los mismos, sin lo cual quedarían a disposición del gobierno de la provincia para que las arrendase; sin embargo, muchos de los propietarios estaban exiliados por haberse enfrentado con Ferré. Sus tierras fueron reclamadas por ex-combatientes o funcionarios públicos, a los cuales el servicio prestado al gobierno eximía del pago del canon del 3% anual sobre el valor de las tierras que la ley exigía. Entre ellos y otros estancieros, un centenar de terratenientes denunciaron el terreno de las antiguas Misiones, ocupándolo casi por entero. Los primeros lugares de asentamiento fueron las orillas de arroyos y ríos, que quedaron en su mayoría en manos de la autoridad civil, militar y religiosa. Los terratenientes curuzucuateños poblaron los alrededores del Miriñay en la primera oleada, y el ritmo sería acelerado, apenas interrumpido por los conflictos con Buenos Aires).

En 1827, se firmó, con las demás provincias, el compromiso para formar una Convención Nacional en Santa Fe, pero enseguida tuvo problemas con el gobernador porteño Manuel Dorrego, por cláusulas menores que éste había querido modificar y por la invitación que se había enviado a todas las provincias, incluyendo a Misiones.

Pedro Juan Ferré fue reelegido gobernador en el mes de diciembre de 1827, pero con la condición expresa de que renunciaría en cuanto se firmara la paz con el Brasil.  Cumplió su palabra y a fines de 1828, entregó el poder a Pedro Dionisio Cabral.

Autor: JORGE MANUEL PICCHIO

Actualidad en noticias