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SATURNINO DEL CORAZÓN DE JESÚS SEGUROLA LEZICA

Saturnino del Corazón de Jesús Segurola y Lezica, nació en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, el 11 de febrero de 1776 y falleció en la misma ciudad argentina, el 23 de abril de 1854.

Fue un sacerdote argentino, que impulsó la vacuna antivariólica y fue director de la Biblioteca Nacional.

Fue bautizado el 12 de febrero de 1776 en la iglesia Nuestra Señora de la Merced, en la ciudad de Buenos Aires. Hijo de Bernarda Lezica y de Francisco de Segurola Celayarán y Oliden. Su padre era hermano del brigadier Sebastián de Segurola y Oliden, gobernador intendente de La Paz (Bolivia) en 1781, cuando la sublevación de Túpac Katari.

Inició su formación en el Real Colegio de San Carlos hasta consagrarse presbítero y siguió los cursos de filosofía del doctor Mariano Medrano.  En 1798 pasó a la universidad de San Felipe, en Santiago de Chile, donde estudió teología hasta doctorarse.  A su regreso, fue párroco de la iglesia del Socorro (actuales Juncal esquina Suipacha), entre 1799 y 1810.

Desde joven, demostró gran afición a los estudios históricos, coleccionando documentos y obras muy valiosas.

Fue introductor y gran difusor de la vacuna antivariólica tanto en Chile como en Argentina, casi simultáneamente con su invención, obra del Dr. Eduardo Jenner en Inglaterra, lo que sucedió en muy pocos lugares del mundo.  Este hecho fue considerado como extraordinario, sobre todo teniendo en cuenta que ese método de prevención constituyó toda una novedad casi lindante con la magia, además de las responsabilidades derivadas que asumiera Segurola ya que no era médico ni tenía habilitación para ejercer dicha profesión.

En este último país, fue nombrado, el 13 de septiembre de 1810, por la Primera Junta, luego de la Revolución del 25 de Mayo, como bibliotecario de la Biblioteca Pública hasta que fuera nombrado diputado a la Asamblea Constituyente hacia fines de 1812 y que funcionó a partir de 1813.  Al año siguiente, el Triunvirato lo nombró Director General de Vacuna en la ciudad y la campaña.

En 1817, fue nombrado administrador de la Casa de Niños Expósitos.  Debido a su gran preocupación por la educación de los niños abandonados fue nombrado en 1817 inspector General de Escuelas.

En 1820, el Cabildo le confirió un asiento perpetuo con voz y voto en sus deliberaciones en gratitud a sus servicios, cargo que ocupó hasta la extinción de ese cuerpo deliberativo en 1821.  Durante 16 años conservó y propagó la vacuna antivariólica.  Por decreto del gobernador Martín Rodríguez del 7 de septiembre de 1821, fue nombrado director de la que luego sería la Biblioteca Nacional hasta ser sucedido por Manuel Moreno.

Participó como tesorero de la construcción del edificio de la Catedral de Buenos Aires.  En 1835, donó a beneficio de la misma, una casa de su propiedad.  Dictaba una cátedra de anatomía.  Cuando Juan Manuel de Rosas dispuso el cierre de la Casa de Niños Expósitos, tuvo a su cargo durante algún tiempo más de 1000 niños y el sostenimiento de dicha institución.

En sus últimos años, después de la batalla de Caseros, Vicente López y Planes, gobernador provisional de la provincia de Buenos Aires, lo nombró presidente del Senado Eclesiástico.  El general Justo José de Urquiza le otorgó una jubilación con sueldo íntegro de acuerdo a su investidura.

Pasó sus últimos años en el retiro de su hogar junto a una inmensa colección de objetos que había logrado atesorar y que fueron objeto de numerosas visitas por estudiosos que buscaban en sus mapas, manuscritos, planos originales y ejemplares de la mineralogía, flora y fauna de nuestro país, que utilizaba como referencia para sus escritos.

Falleció en su ciudad natal, el 23 de abril de 1854 a la edad de 78 años.

El “Pacará de Segurola”

En 1939, se intentó echar el árbol identificado como el “Pacará de Segurola”, que estaba ubicado en su famosa quinta de Caballito Sur, en la esquina de las calles Puán y Baldomero Fernández Moreno (Parque Chacabuco). El entonces senador nacional Alfredo L. Palacios, abogó por la conservación del histórico árbol, más viejo que la Patria misma y a cuya sombra, durante más de veinte año, el deán Segurola aplicaba la vacuna antivariólica a la población en forma gratuita.

El Pacará de Segurola fue “salvado” por decreto nº 2232 del 4 de julio de 1946 y se conservaba en una pequeña plazoleta de la esquina mencionada.

Para quienes estén interesados en conocer qué tipo de árbol es el “Pacará”, se lo identifica como un timbó, árbol originario de América, que por el color y la forma de sus vainas, es conocido también como “oreja de negro”, por la semejanza de aquellas con orejas humanas.

En 1990, lamentablemente, se tuvo que echar y fue suplantado por un retoño.

Una avenida de la ciudad de Buenos Aires lleva el nombre de Segurola en homenaje a su labor.

Autor: JORGE MANUEL PICCHIO

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