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JUAN JOSÉ LEZICA Y ALQUIZA

Probablemente, muchos de nuestros lectores, habrán leído en alguna ocasión o, escuchado mencionar el nombre de Juan José Lezica y Aqluiza (tal sus nombres y apellidos completos), o simplemente Juan José Lezica o, también, Lezica, en las crónicas históricas, más específicamente en la denominada “Semana de Mayo” por los acontecimientos ocurridos en ese mes y que culminara con la Revolución del 25 de mayo de 1810.

Juan José Lezica y Alquiza nació en la hacienda de sus padres en Yungas, cerca de Santiago de Coripata (actual Bolivia), donde su padre dirigió la construcción de la iglesia parroquial, el 1 de abril de 1747. Fue el segundo hijo de don Juan de Lezica y Torrezuri y de doña Elena de Alquiza y Peñaranda, descendiente de dos ilustres familias de la ciudad de La Paz (por vía materna tenia sangre incaica). Fue bautizado tres días después. Como el primogénito de don Juan y doña Elena, José Pastor, murió en la niñez, don Juan José fue tratado y actuó como un primogénito. Siendo don Juan José un niñito, en 1747 ó 1748 su familia se mudó a Buenos Aires, donde él se educó. En primeras nupcias, don Juan José se casó, en 1773, a los 26, con doña María Rosa de Riglos y San Martín, de 15 años, integrante de una conspicua familia porteña. María Rosa murió inesperadamente al año siguiente. De este matrimonio no hubo descendientes.


En 1776, don Juan José se casó con la santafesina Petrona Antonia de Vera Muxica y López Pintado (1757-1841), hija de don Francisco Antonio de Vera Muxica y Torres (ex gobernador de Santa Fe y conquistador de la Colonia y hermano de la esposa de don Joaquín del Pino, conocida ulteriormente como “la Virreina Vieja”) y de doña Juana Ventura López Pintado y Marcos de Mendoza. Don Juan José y doña Petrona tuvieron doce hijos.


Don Juan José se incorporó a las milicias en 1772. Fue regidor y defensor de pobres del Cabildo de Buenos Aires en 1773 (en septiembre juró como fiel ejecutor de ese cuerpo), fue vocal de la Junta de Temporalidades (1775), alguacil mayor del Santo Oficio de la Inquisición (1784), hermano mayor de la Hermandad de la Santa Caridad (1794-1795 y 1799), administrador del Hospital de Mujeres (1796-1807), prior del Real Consulado (1805), procurador general del Cabildo de la Villa de Luján (sucediendo a su progenitor).

También se desempeñó como alcalde de primer voto del ayuntamiento (municipio) porteño (1810) y fue capitán de milicias.

En 1774 actuó en una expedición militar en la Frontera de Luján para repeler una invasión indígena.

En 1776, fue elegido alcalde de primer voto del Cabildo porteño, pero el gobernador no ratificó dicha elección. No se hallaron documentos explicando tal decisión.

Al año siguiente, se contó entre los donantes para la construcción de un muelle en Buenos Aires.

En 1780, el virrey Juan José Vértiz lo ascendió a capitán de milicias.

En 1785, integró, en calidad de miembro, la junta de comerciantes porteños que solicitó la creación de un tribunal mercantil en la ciudad.

Producida la primera invasión inglesa a la ciudad de Buenos Aires, Juan José Lezica y Alquiza resistió al invasor. Una vez expulsado al invasor inglés, participó del cabildo abierto del 14 de agosto, en donde apoyó a don Santiago de Liniers.

Al año siguiente, apoyó la remoción del virrey Sobremonte y su reemplazo por Liniers.

Hizo una importante donación dineraria al Cabildo, que se encontraba carente de fondos.

En la segunda invasión inglesa, también efectuó donaciones dinerarias para ayudar a los heridos y a los deudos de los combatientes fallecidos.

El 1 de enero de 1810 fue electo alcalde de primer voto del Cabildo porteño.


El 19 de mayo, al día siguiente de publicarse el bando del virrey Cisneros anoticiando al pueblo de la toma de toda la península ibérica por Napoleón, los patriotas le encargaron al doctor Juan José Castelli que se presentase ante el síndico del Cabildo, Julián de Leiva; a Belgrano y a Saavedra los enviaron ante el alcalde Juan José Lezica y Alquiza, para exigir la dimisión del Virrey y la formación de un Gobierno según la voluntad popular. De no accederse a esto, advirtieron los patriotas, ellos formarían el Gobierno por la fuerza con los consiguientes riesgos.

Conforme informaron Cisneros y los jueces de la Audiencia al poco tiempo, el 20, Juan José Lezica y Alquiza le trasmitió a Cisneros esta exigencia y le añadió, con el síndico, que juzgaba conveniente que, para evitar una catástrofe social, se permitiese celebrar un Congreso General o Cabildo Abierto para tranquilizar a los inquietos. Por consiguiente, observó el historiador Roberto H. Marfany, el Cabildo Abierto no fue una exigencia de los revolucionarios sino una maniobra de los contrarrevolucionarios para tratar de evitar la remoción del Virrey.

En razón de su cargo capitular, Juan José Lezica y Alquiza presidió el cabildo abierto.
El 14 de julio de 1810, en secreto, los restantes cabildantes juraron obediencia al Consejo de Regencia (organismo que reemplazaba a la Junta Central de España e Indias), hecho político trascendental que sólo fue conocido el 16 de octubre, lo que llevó a la Junta a destituir a todos los capitulares, que fueron sustituidos por vecinos partidarios del nuevo régimen.

La discusión en la Junta fue áspera, pues Mariano Moreno instaba encendidamente a que se ejecutase a todos los cabildantes: “Es necesario condenar a Julián Leiva y sus secuaces para escarmiento de los enemigos de la Patria y de nuestro sistema”, exclamó el secretario de Gobierno y Guerra. Saavedra le replicó: “La propuesta excede los sentimientos de lenidad que debe auspiciar el gobierno”. El presidente de la Junta alertó que si se dictasen la condena a muerte, sus tropas no la ejecutarían.

Finalmente, se decidió multar los cabildantes (cada uno pagará $ 2.000), confinar a Julián Leiva en Catamarca por seis años y a los restantes en lugares de la campaña bonaerense.

Juan José Lezica y Alquiza fue desterrado a la Villa de Luján, donde murió el 13 de noviembre de 1811. Pero no fue sepultado en el interior del templo parroquial, lugar de honor que le correspondía por ser, por herencia paterna, patrono del santuario.


Estando Juan José Lezica y Alquiza desterrado en la Villa de Luján, el presbítero Felipe José Maqueda, teniente cura de la parroquia, le pidió que escribiera lo que sabía sobre la actuación don Juan de Lezica y Torrezuri (su padre) en la historia de la Virgen de Luján. Don Juan José accedió y así surgió el “Breve resumen de las noticias que oí a mi padre”, manuscrito que en el siglo XIX se hallaba en el archivo parroquial de Luján y que fue publicado por Santiago de Estrada en su opúsculo “El Santuario de Luján” (Buenos Aires, 1867), Jorge María Salvaire (“Historia de Nuestra Señora de Luján. Su origen su Santuario, su Villa, sus milagros y su culto”, tomo II, apéndice E, Buenos Aires, 1885) y Enrique Udaondo en su libro sobre Lezica y Torrezuri, de 1914, que tomó la versión del anterior.

José Maqueda aprovechó, el testimonio de don Juan José en su crónica “Historia verídica del origen, fundación y progresos del Santuario de Nuestra Señora de la Villa de Luján”
Una hija de don Juan José y su segunda esposa, Bonifacia de Lezica y Vera, se casó con don Juan José Cristóbal Anchorena, hermano de don Tomás Manuel y primo hermano de don Juan Manuel de Rosas.

Autor: JORGE MANUEL PICCHIO

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